¿CÓMO AYUDAR A LOS NIÑOS Y NIÑAS CON ANSIEDAD?

Ansiedad
Susana Zazo Díaz | Psicóloga General Sanitaria

Al igual que los/as adultos/as, los niños y niñas también muestran una variedad de diferencias individuales en su comportamiento y personalidad. Estas diferencias pueden manifestarse en varias áreas, incluyendo la propensión a la ansiedad, la extroversión o la capacidad de adaptación determinadas situaciones, como las actividades sociales.

Hay niños y niñas que encuentran dificultades para integrarse en actividades grupales, especialmente aquellos/as con un temperamento más tímido o reservado o más ansiosos/as. Estos niños y niñas pueden sentirse sobrepasados/as por la presencia de grandes grupos y, aunque tengan el deseo de participar, no siempre saben cómo iniciar la interacción. En muchos casos, una vez superada esta fase inicial -que suele ser la más desafiante para ellos/as-, tienden a disfrutar de la actividad. En otros casos, pueden estar cerca del grupo sin participar activamente, incluso disfrutando de lejos.

Es lógico que resulte complicado ver a un hijo o hija esforzándose por desenvolverse en situaciones que deberían ser agradables y divertidas. Los padres y madres suelen desear que sus hijos/as disfruten plenamente de su infancia, participen alegremente en actividades sociales, y formen amistades con facilidad. Verlos luchar con la ansiedad o la timidez en estos contextos puede ser doloroso y frustrante.

Afortunadamente, existen estrategias y recursos que pueden ayudar a los/as niños/as a superar estos desafíos y a desarrollar su confianza de manera gradual y efectiva.

ESTRATEGIAS ÚTILES PARA AYUDAR A NIÑOS Y NIÑAS CON ANSIEDAD

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Ajustar expectativas

De los padres y madres con respecto a cómo debería comportarse su hijo o hija en esa situación. Por ejemplo, quizá el niño o niña necesita más tiempo para participar y la opción de quedarse apartado/a mirando es sólo un paso de su proceso. Al ajustar nuestras expectativas, estamos reconociendo y respetando las capacidades individuales de cada niño/a. Esto no solo reduce el estrés y la ansiedad en situaciones sociales, sino que también ayuda a que el niño o niña no se sienta tan presionado/a.

Cuando un/a niño/a siente que se le exige más de lo que puede dar, puede experimentar una sensación de fracaso o insuficiencia. En cambio, si las expectativas son realistas y alcanzables, el/la niño/a puede sentir un mayor sentido de logro y competencia. Esto, a su vez, fomenta una autoestima saludable. Un/a niño/a que se siente aceptado/a y comprendido/a por quienes le rodean es más probable que desarrolle confianza en sus propias habilidades y se sienta seguro/a para enfrentar nuevos desafíos sociales.

Es difícil discernir cuándo animar suavemente al niño o niña a participar y cuándo dejarle estar. Se puede empezar con situaciones que requieran menos desafío e ir aumentando gradualmente las interacciones, conforme se vaya sintiendo más capaz.

A veces, la vergüenza o la preocupación de los padres y madres sobre cómo se percibe el comportamiento de sus hijos/as puede llevar a presionarlos inadvertidamente. Es importante que los padres y madres reconozcan estos sentimientos y trabajen para manejar sus propias expectativas y reacciones. La aceptación y el apoyo de ellos/as juegan un papel crucial en el desarrollo emocional y social de los/as niños/as.

Algunas formas prácticas de ajustar las expectativas incluyen reconocer y aceptar las diferencias individuales y entender que cada niño/a tiene su propio ritmo de desarrollo y sus propias preferencias sociales.

También es aconsejable reflexionar sobre las propias expectativas. Los padres y madres deben ser conscientes de sus expectativas y emociones, asegurándose de que no están proyectando sus propias inseguridades o miedos en sus hijos e hijas.

Analizar la situación

Observar y entender qué es lo que más le cuesta al niño o niña nos permitirá identificar las situaciones específicas que le resultan difíciles y los comportamientos que muestra en esos momentos para, posteriormente, buscar formas de ayudarle que se adapten a lo que necesita.

Proporcionar control

Si informamos previamente al niño o niña sobre la situación social a la que va a hacer frente, proporcionándole el mayor número posible de detalles (quiénes estarán presentes, qué tipo de actividades se realizarán y cuánto tiempo durará, qué situaciones podrán darse, cómo podría actuar en cada una de ellas, etc.) es posible que se sienta más preparado/a y seguro/a. Al proporcionar esta información, ayudamos al niño o niña a formar una imagen mental de lo que puede esperar, lo cual puede reducir su ansiedad y hacer que sienta más control. Por ejemplo, si va a asistir a una fiesta, podríamos contarle sobre los juegos que se jugarán, los nombres de otros/as niños/as que estarán allí, y qué se espera de él o ella. Esta preparación no solo disminuye el miedo a lo desconocido, sino que también le brinda la oportunidad de formular preguntas y expresar cualquier preocupación que pueda tener antes del evento.

Evitar comparaciones

No comparar al/la niño/a con sus hermanos/as, amigos/as u otros/as niños/as. En su lugar, centrarse en sus propios progresos y esfuerzos.

Celebrar pequeños logros

Elogiar y valorar los avances, por pequeños que sean, puede motivar al niño o niña y mejorar su confianza.

Proporcionar un entorno seguro y de apoyo

Crear un ambiente donde el niño o niña se sienta cómodo/a para ser él/ella mismo/a, sin temor a ser juzgado/a o criticado/a. Esto implica animar al niño o niña a expresar sus pensamientos y sentimientos abiertamente, sin miedo a las críticas.

Si los/as adultos muestran comportamientos respetuosos y comprensivos, el/la niño/a se sentirá amado/a y aceptado/a tal como es.

Fomentar la autonomía

Por ejemplo, se puede permitir que el niño o niña tome sus propias decisiones en situaciones sociales, ofreciéndole opciones adecuadas a su edad y dejándole elegir. También es aconsejable fomentar que el niño o niña resuelva sus propios conflictos con otros/as niños/as, proporcionando orientación solo cuando sea necesario.

¿CUÁNDO BUSCAR AYUDA PROFESIONAL?

Es importante reconocer cuándo la ansiedad de un niño o niña va más allá e interfiere significativamente en su bienestar. Algunos signos de ansiedad social pueden incluir:

  • Evitar de manera reiterada situaciones sociales o soportarlas con gran pesar.
  • Negarse, en todos los contextos sociales, a participar en actividades grupales.
  • Mostrar un temor intenso y persistente a ser juzgado/a por otros/as.
  • Experimentar síntomas físicos agudos como sudoración, temblores, náuseas o dolores de estómago antes o durante eventos sociales.

En ConsultaGoya somos expertos en el tratamiento de los problemas de ansiedad en la infancia y comprendemos profundamente las dificultades que enfrentan tanto los y niñas como las familias en estas situaciones. Nuestro enfoque integral y personalizado está diseñado para ayudarlos a superar sus miedos y desarrollar habilidades sociales de manera efectiva y positiva.

Si queréis tener una sesión no dudeis en poneros en contacto con nuestro centro.

Psicología Madrid Centro

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