¿QUÉ ES LA FOBIA SOCIAL?

Susana Zazo Díaz | Psicóloga General Sanitaria

EL Trastorno de Ansiedad Social o Fobia Social es un trastorno de ansiedad que se caracteriza por un miedo o ansiedad intensa y persistente (durante al menos seis meses) en respuesta a una o más situaciones sociales en las que la persona está expuesta al posible examen o evaluación por parte de otros.

Algunos ejemplos de situaciones serían las interacciones sociales (por ejemplo, mantener una conversación, reunirse con personas desconocidas), ser observado (por ejemplo, comiendo o bebiendo) y actuar delante de otras personas (por ejemplo, dar una conferencia). En algunos casos sólo se limita al hecho de hablar en público.

La timidez y la fobia social son similares en aspectos comportamentales y cognitivos pero esta última es más severa y crónica.

La persona con ansiedad social tiene miedo de actuar de cierta manera o de mostrar síntomas de nerviosismo o ansiedad que se valoren negativamente y que se piense mal de ella, ser rechazado, ridiculizado o humillado por ello. Por eso tienden a evitar las situaciones temidas o soportarlas con gran malestar.

La fobia social puede condicionar notablemente la vida de quien la padece en lo laboral, familiar, social y/u otras áreas importantes.

PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS

No todas las personas con ansiedad social temen todos los encuentros sociales. Hay personas a quienes sólo les asustan determinadas situaciones que implican una posible evaluación de los demás, como hablar en público (fobia circunscrita). Se habla de fobia social generalizada cuando la ansiedad aparece en la mayoría de las situaciones sociales. En este último caso, suelen darse más déficits de habilidades sociales y un mayor deterioro en sus relaciones sociofamiliares y laborales.

En otros casos, la ansiedad social se genera como consecuencia de algún complejo o temor físico (ruborizarse, temblar, sudar…) o psicológico (no resultar interesante, no saber qué decir, parecer inferior, etc.) que creen que puede dejarles en mal lugar o generar burla. Por eso van a hacer lo posible para que no ocurra y si se da tienden a catastrofizar mucho las consecuencias y su significado.

El miedo nuclear de estos pacientes es el miedo al rechazo, la evaluación negativa o la desaprobación social, de tal forma que la persona va a desarrollar muchas expectativas negativas de auto-eficacia y de resultado.

En este trastorno es especialmente relevante la ansiedad anticipatoria: la persona puede sufrir una intensa ansiedad desde días e incluso semanas antes de tener que exponerse a una determinada situación y sólo con imaginarla o pensar en ella sufrir los mismos síntomas que si estuviera allí. De hecho, con frecuencia la ansiedad anticipatoria es mayor que la que luego sienten.

Las expectativas negativas y la ansiedad anticipatoria suelen llevarlos a evitar las situaciones temidas o afrontarlas con gran ansiedad y llevando a cabo ciertas conductas de control que les aporten seguridad y les permitan controlar en cierta medida la imagen que den (o ellos sentirlo así).  Por ejemplo, beber alcohol para desinhibirse, maquillarse para evitar el rubor, implicarse menos en las conversaciones para no ser centro de atención, situarse en zonas menos concurridas para evitar charlar o cualquier conducta que pueda disimular cualquier síntoma de ansiedad.

Es frecuente que las personas con ansiedad social tengan pensamientos negativos continuos en las situaciones sociales y estén en una constante autoevaluación sobre cómo se están comportando y qué imagen puedan estar dando, lo que hace que se involucren menos en las conversaciones o interaccionen menos, reforzando su idea de que no son interesantes. A la vez, desestiman o no atienden a sus logros o reacciones positivas de los demás.  

A menudo tienden a exigirse mucho en sus encuentros sociales, con normas de actuación muy estrictas, como actuar de una manera determinada, muy correcta para alcanzar metas desmesuradas y, en ocasiones, poco realistas, evaluándose negativamente si no lo consiguen. La exigencia y rigidez de las metas, el perfeccionismo que supone intentar alcanzarlas y la autocrítica que suelen tener cuando no lo consiguen en realidad lo único que hace es generarles más inseguridad y favorecer una baja autoestima.

En otras ocasiones se ciñen a creencias poco realistas y perfeccionistas sobre lo que creen que los demás esperan de ellos, de nuevo con la consiguiente autoevaluación negativa cuando no cumplen con los “cánones” establecidos. Es por eso que suelen estar muy pendientes del comportamiento del otro, para ver si “cazan” en él cualquier signo interpretable como algo negativo.

Este tipo de ideas fomentan la ansiedad y evitan q se comporten de forma natural y espontánea, convirtiendo la situación social en una tortura.

Por otro lado, es frecuente que sobrevaloren las críticas o magnifiquen las consecuencias o reacciones a sus errores y minusvaloren las ocasiones donde se ha desenvuelto adecuadamente.

También tienden a prestar mucha atención a situaciones del pasado donde creen que no se desenvolvieron adecuadamente o fueron rechazados.

En cuanto al inicio y desarrollo de este trastorno, lo más frecuente es que se empiece a desarrollar en la adolescencia, aunque con frecuencia pacientes relatan situaciones de la infancia donde ya presentaban ciertos síntomas de vergüenza. Es raro que se inicie en la edad adulta, quizá tras alguna experiencia traumática o ante una nueva situación que haya que enfrentar que despierta temor y ansiedad y que hasta ese momento no se había presentado, como hablar en público o llevar un equipo.

Es frecuente q las personas con fobia social desarrollen síntomas depresivos. A veces también presentan un consumo excesivo de alcohol, sobre todo en ambientes sociales. También pueden desarrollar otros problemas de ansiedad como crisis de angustia y, sobre todo, una baja autoestima y una gran inseguridad en esta área.

¿CÓMO SE TRATA EL TRASTORNO DE ANSIEDAD SOCIAL?

El trabajo psicoterapéutico tiene como objetivo que el paciente logre desenvolverse libremente en los ambientes sociales, mejorar su autoestima y que sientan una mayor sensación de seguridad y autoeficacia, lo que les llevará a estar menos pendientes de su comportamiento y ser más ellos mismos.

La psicoterapia incluye elementos comunes a otros trastornos de ansiedad: psicoeducación, entrenamiento en identificación y gestión de las necesidades afectivas no resueltas, conciencia y gestión emocional, técnicas de manejo de la ansiedad y pensamientos negativos, entrenamiento en habilidades sociales y asertividad, etc.

En ConsultaGoya llevamos a cabo una psicoterapia integradora, empleando técnicas que hayan demostrado su eficacia y rigor científico. Elegimos las aportaciones de las distintas orientaciones psicoterapéuticas que mejor se ajusten en cada momento a las necesidades de cada paciente.

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