TRASTORNO DEPRESIVO MAYOR

Susana Zazo Díaz | Psicóloga General Sanitaria

La depresión es un problema de gran importancia clínica. Se caracteriza por un conjunto de síntomas que se suelen agrupar en cuatro grupos:  fisiológicos (aumento o pérdida de apetito, trastornos de sueño, falta de energía…), afectivos (humor bajo, sentimiento de tristeza, apatía, desesperanza, inutilidad o incapacidad, entre otros), cognitivos (pensamientos negativos, baja autoestima, rumiaciones…) y conductuales (aislamiento, reducción de actividades sociales, agitación o en enlentecimiento motor…).

La presencia o ausencia de unas manifestaciones u otras varía de una persona a otra, siendo el afecto predominante el estado de ánimo deprimido persistente y la incapacidad de esperar felicidad o placer.

De los trastornos depresivos recogidos por el Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM 5, APA 2013) el más frecuente es el Trastorno de Depresión Mayor. Según los criterios establecidos por este manual, este trastorno se caracteriza por la presencia de 5 (o más) de los siguientes síntomas durante el mismo período de dos semanas, representando un cambio del funcionamiento previo. Además, al menos uno de los síntomas es (1) el estado de ánimo deprimido o (2) la pérdida de interés o de placer.

  1. Estado de ánimo deprimido la mayor parte del día, casi todos los días, bien sea descrito por la propia persona o por los seres queridos.
  2. Disminución del interés o el placer por todas o casi todas las actividades la mayor parte del día, casi todos los días.
  3. Pérdida importante (o aumento) de peso sin hacer dieta  o disminución o aumento del apetito casi todos los días.
  4. Insomnio o hipersomnia casi todos los días.
  5. Agitación o retraso psicomotor casi todos los días, observable por parte de otros.
  6. Fatiga o pérdida de energía casi todos los días.
  7. Sentimiento de inutilidad o culpabilidad excesiva o inapropiada.
  8. Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse o para tomar decisiones, casi todos los días.
  9. Pensamientos de muerte recurrentes, ideas suicidas recurrentes sin un plano determinado, intento de suicidio o un plan específico para llevarlo a cabo.

Para poder hablar de trastorno depresivo, los síntomas deben causar malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes de funcionamiento de la vida de la persona.

Existen distintos factores bio-psico-sociales que interactúan entre sí y que se han estudiado en relación con el riesgo de desarrollar un trastorno depresivo. Algunos de ellos favorecen el desarrollo del trastorno, mientras que otros pueden actuar de desencadenantes o mantenedores del mismo. Pueden ser factores cognitivos (sesgos cognitivos, determinados modos de procesamiento, baja autoestima, mayor presencia de pensamientos irracionales, atribuciones causales, estilo rumiativo, etc.), biológicos y/o genéticos (antecedentes familiares de primer o segundo grado con depresión, sexo femenino, problemas de salud, ciertos rasgos de personalidad, algunas enfermedades orgánicas…), socio-familiares (pobre vida social, falta de apoyo social o familiar percibido, conflictos familiares…) y situacionales (estresores crónicos, pérdidas recientes, enfermedades propias o de seres queridos, etc.).

También existen factores que favorecen la protección frente a la depresión, como disponer de amplios recursos o habilidades de aprendizaje, una mayor competencia y apoyo social percibido, relaciones estrechas con amigos y familiares, practicar ejercicio físico o realizar actividades placenteras o motivadoras con frecuencia.

La depresión es una enfermedad incapacitante que cursa con elevadas tasas de recaídas y recurrencia, por eso la prevención y el diagnóstico precoz es muy importante.

En la actualidad existen diversas opciones de tratamiento psicológico y farmacológico. La Terapia Cognitivo Conductual se ha mostrado muy eficaz en el manejo de la depresión. Para realizar una intervención adecuada, es necesario conocer los modelos teóricos más relevantes que han estudiado cuáles son los factores que contribuyen al origen y mantenimiento del episodio depresivo, los factores desencadenantes y facilitadores, los factores que predisponen, los que contribuyen al mantenimiento y aquellas condiciones que hacen posible el cambio.

Otras terapias psicológicas que han mostrado su eficacia son la Psicoterapia Interpersonal y las Terapias de Tercera Generación o Terapias Contextuales: Terapias Basadas en Mindfulness (MBT), Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), la Terapia de Activación Conductual (BA), la Terapia Dialéctico-Conductual (DBT) y la Psicoterapia Analítico-Funcional (FAP).

En Consulta Goya abordamos los trastornos depresivos desde una perspectiva integradora, con base cognitivo conductual, escogiendo de cada modelo y escuela psicoterapéutica la metodología que en cada momento es más eficaz para cada paciente.

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