TRASTORNO DE DÉFICIT DE ATENCIÓN EN ADULTOS

Susana Zazo Díaz | Psicóloga General Sanitaria
Carla da Vila Crespo | Psicóloga General Sanitaria

Pese a que durante muchos años se mantuvo la idea de que el Trastorno de Déficit de Atención (con o sin hiperactividad) cesaba una vez alcanzada la edad adulta, actualmente son numerosos los estudios que demuestran que muchos de los niños y niñas que muestran síntomas de TDAH durante su infancia, también suelen presentar dificultades en su edad adulta.

Al igual que ocurre con los niños/as, los adultos con TDAH pueden presentar problemas para prestar atención, así como tener hiperactividad y conductas impulsivas. En ocasiones, predominan la hiperactividad e impulsividad, en otras la inatención, o puede darse una combinación de ambos. Esas serían las tres formas clínicas, de acuerdo con el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM 5):

  1. TDAH-DA, el subtipo inatento donde predomina una falta de atención.
  2. TDAH-HI, el subtipo hiperactivo-impulsivo, siendo el menos frecuente de los tres.
  3. TDAH-C, el subtipo combinado donde hay presentación combinada de síntomas de inatención e hiperactividad-impulsividad.

Los síntomas del Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad varían a lo largo de las etapas evolutivas. En la edad adulta, los síntomas principales suelen estar relacionados en su mayoría con problemas de atención y cierta impulsividad, puesto que la hiperactividad es esperable que disminuya a lo largo de los años y que aprendan estrategias para canalizar el exceso de energía de manera más saludable. Sin embargo, los problemas de atención e impulsividad suelen generar consecuencias en la puesta en marcha de actividades cotidianas y a la hora de cumplir con las responsabilidades. 

SÍNTOMAS DEL TDAH EN ADULTOS

El TDAH puede evolucionar de distintas maneras, sobre todo dependiendo del grado de afectación durante la infancia y la adolescencia, y si ha sido diagnosticado y tratado o no. Puede presentarse sólo con síntomas leves, es decir, persistir con limitaciones funcionales, pero en un adulto o adulta bien adaptado o, por el contrario, puede tener importantes consecuencias en la vida de la persona e incluso verse acompañado de otros trastornos psicopatológicos.

A rasgos generales, en la edad adulta tienden a persistir las dificultades de atención (pero de manera más atenuada) e impulsividad. Los síntomas son muy similares a los que se dan en la infancia, pero con algunas variaciones:

DÉFICIT DE ATENCIÓN

El déficit de atención es uno de los síntomas principales en el TDAH en la edad adulta y suele materializarse, a grandes rasgos, en la dificultad para llevar a cabo tareas, debido a problemas para:

  • Prestar atención a detalles.
  • Mantener la atención centrada en una tarea sin distraerse por lo externo.
  • Mantener la concentración durante tiempos prolongados.
  • Planificar y organizar actividades y tareas. Dificultad para priorizarlas.
  • Utilizar la memoria a corto plazo.
  • Seguir las instrucciones.
  • Gestionar el tiempo.
  • Iniciar y finalizar proyectos. 
  • Interrumpir las tareas o actividades cuando debiera hacerlo.
  • Persistir en aquello que no les interesa.

También es frecuente que pierdan objetos, cometan errores y descuidos y tiendan a la procrastinación de obligaciones.

Podría decirse que el déficit de atención hace que la persona sea menos competente, desorganizada, se distraiga con facilidad y tienda a evitar llevar a cabo tareas que requieran un esfuerzo mental continuo. Estos problemas de atención también se manifiestan en el descuido de rutinas diarias como el aseo personal, la puntualidad, la localización de cosas u objetos o el cumplimiento de responsabilidades.

HIPERACTIVIDAD

En cuanto a los síntomas de hiperactividad en la edad adulta, se puede decir que ésta se transforma en una sensación continua de inquietud corporal y una necesidad de tener que estar en constante movimiento.

Cuando este síntoma está presente, suelen ser personas activas que les resulta difícil estar quietas y que presentan una necesidad de estar siempre haciendo algo. Además, es frecuente que se sientan agobiadas por todo lo que “tienen que hacer”, pudiendo convertirse en adictos al trabajo.

También tienden a hablar demasiado, siendo difícil para ellos mantener silencio por tiempo prolongado.

IMPULSIVIDAD

En la edad adulta, junto con la inatención y la inquietud, puede ser problemática la impulsividad aun cuando la hiperactividad haya disminuido, por las consecuencias que puede tener en la vida laboral, social y familiar.

Los adultos con TDAH donde predomina la impulsividad son, con frecuencia, personas impacientes que actúan sin pensar:

  • se ven metidas en dinámicas como las de empezar muchas tareas sin ser capaces de finalizarlas.
  • les cuesta escuchar e interrumpen de forma continuada cuando mantienen una conversación
  • tienden a reaccionar y tomar decisiones de forma rápida, sin pensar antes de actuar.
  • suelen verse participando en actividades de riesgo. Pueden presentar conductas temerarias como una conducción imprudente, abuso de alcohol y/u otras sustancias o practicar relaciones sexuales de riesgo. También pueden tener gastos excesivos, dejar y empezar nuevos trabajos con frecuencia, así como el inicio y finalización continuo de relaciones.

La impulsividad suele acompañarse de una baja tolerancia a la frustración, lo que puede llevarlos a tener ataques de ira y suelen tener dificultades de regulación emocional.

  •  

CONSECUENCIAS DEL TDAH EN ADULTOS

Lo más frecuente es que las personas con TDAH en la edad adulta tengan un funcionamiento global adaptativo, pero algunos adultos que no han recibido diagnóstico y tratamiento de niños pueden presentar dificultades en la edad adulta, más o menos graves dependiendo de su biografía, de su entorno y de su historia de aprendizaje.

En esos casos, los estudios muestran que la sintomatología mencionada puede dar lugar a una disminución en la calidad de vida de vida y generar un alto sufrimiento en su día a día.

Las dificultades que presentan pueden repercutir en diversos ámbitos:

En el trabajo se asocia a menores rendimientos y logros laborales, una progresión más lenta en el estatus laboral, un mayor absentismo y a más probabilidades de desempleo. Las dificultades suelen tener que ver con el control de impulsos y la inatención. Esta última los lleva a cometer muchos errores, no materializar proyectos, no acabar las tareas o tener un rendimiento más bajo, mientras que la impulsividad los lleva a tomar decisiones sin pensar, entre otros. Es frecuente que cambien continuamente de trabajo, bien por aburrimiento o cansancio o porque acaben siendo despedidos al no cumplir con sus tareas. Las dificultades que presentan también pueden llevarlos a desarrollar problemas con sus compañeros y compañeras o verse rechazado por éstos/as.

En las relaciones interpersonales y afectivas los problemas se manifiestan en la dificultad para establecer relaciones duraderas, además de un mayor número de conflictos interpersonales. La dedicación insuficiente a las tareas que requieren esfuerzo sostenido es interpretada muchas veces por los demás como pereza, vaguería, irresponsabilidad, falta de cooperación y escasa autonomía personal.

Las relaciones familiares y de pareja pueden caracterizarse por la discordia y las interacciones negativas cuando existen síntomas de impulsividad e hiperactividad, siendo difícil la convivencia.

En general, la sensación de no llegar y de no ser capaces puede generales un sentimiento de no valía personal y baja autoestima.

Las personas con TDAH tienen más probabilidades que otros de sufrir lesiones, accidentes y cometer infracciones de tráfico. En los casos más graves, el TDAH se asocia a un mayor riesgo de tener conductas antisociales y consumos de alcohol y drogas, sobre todo cuando predominan los síntomas de impulsividad y se ha desarrollado un trastorno de conducta en la adolescencia o un trastorno de la personalidad antisocial.

Los problemas relacionados con el trabajo tienden a estar más asociados con los síntomas marcados de inatención, mientras que el rechazo de los demás y, en menor grado, las lesiones por accidentes son más destacados con los síntomas marcados de hiperactividad o impulsividad.

Los adultos con TDAH no tratado presentan, asimismo, una alta comorbilidad psiquiátrica con otros trastornos mentales, entre lo que destacan los trastornos de ansiedad, depresión, el trastorno explosivo intermitente, trastornos por consumo de sustancias y trastornos de personalidad, lo cual agrava los síntomas del TDAH. En ocasiones acuden a consulta por estos trastornos comórbidos y sólo reciben tratamiento para éste, pero no para el TDAH. De ahí la importancia de hacer una exploración detallada ante cualquier sospecha de TDAH, pues si no se tratan sus síntomas aparecerá otro problema psicopatológico o no avanzará en la psicoterapia.

¿CÓMO SE DIAGNOSTICA?

El diagnóstico del TDAH en adultos es fundamentalmente clínico, por lo que debe hacerlo un profesional con experiencia y conocimiento. Es más complicado de identificar porque las dificultades crónicas han podido ser compensadas o camufladas, pero siempre es necesario confirmar que éstas han estado presentes desde la infancia y han producido un deterioro funcional en la vida del paciente.

Si se confirma el diagnóstico, éste debe ser informado adecuadamente y se establecerán objetivos de tratamiento en base a las dificultades presentes.

Las intervenciones psicoterapéuticas irán encaminadas a mejorar los síntomas y disminuir el impacto en su vida cotidiana, pero también a mejorar la autoestima y la adaptación socio-familiar.

En ocasiones, el entrenamiento en habilidades cognitivas, conductuales y socio-emocionales se complementará con un tratamiento farmacológico.

En todos los casos, la ayuda de la familia es fundamental. Es importante que se les informe adecuadamente y se les den pautas de actuación para contribuir a la mejoría del paciente.

ADULTOS CON TDAH ADAPTADOS

Con frecuencia el adulto con TDAH ha desarrollado estrategias que median y /o compensan sus dificultades, lo que les ha permitido adaptarse a las demandas de la vida cotidiana y funcionar adecuadamente. Si conocen sus debilidades han podido aprender habilidades para mantener sus síntomas bajo control. Por ejemplo, crear un entorno de trabajo favorable, emplear listas con las tareas a completar, establecer un límite de tiempo para cada tarea y otros métodos de gestión que les ayuden a no olvidarse de las cosas. También puede que hayan aprendido a establecer rutinas, identificar el impulso de procrastinar y hacer aquello que quieren posponer en ese momento (si es posible y lleva pocos minutos), entrenar técnicas de meditación y concentración, de habilidades sociales, etc.

Además, las personas con TDAH adultas pueden tener una serie de destrezas y fortalezas más allá de sus déficits relacionados con este trastorno. Ejemplo de algunas de ellas:

  • Muchos tienen una gran motivación por aprender algo que les interesa y apasione y se ponen con ello con una gran energía.
  • Cuando algo les llama la atención o les interesa, pueden tener una hiperconcentración en esa actividad.
  • Suelen ser entusiastas, llenos de energía y apasionados.
  • Pueden destacar en aquellas actividades o tareas en las que canalicen adecuadamente su exceso de energía.
  • Muchos son divertidos, espontáneos.
  • Suelen ser leales, cooperativos, dispuestos a ayudar.
  • Suelen presentar gran resiliencia y creatividad.

Aunque el TDAH en adultos todavía está bastante infradiagnosticado, cada vez son más los profesionales que se especializan en esta área y también existe cada vez más información que hace que los pacientes puedan sospechar de ciertos síntomas y buscar ayuda profesional.

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad