DIFICULTADES ESPECÍFICAS DE APRENDIZAJE

Guiomar López Arrabé | Psicóloga General Sanitaria

Todos los niños quieren aprender. Todos, sin excepción. Durante la etapa infantil, vemos cuánto se esfuerzan en aprender los números o en hacer un dibujo y enseñárselo orgulloso a los adultos que estamos a su lado.

Hay veces que en ese camino que recorre un estudiante aparecen obstáculos y necesita de ayuda para poder sortearlos y así poder continuar. Entonces, reforzando algún contenido de la asignatura o área en concreto, el niño consigue avanzar.

Pero, en otras ocasiones, nos encontramos con otro tipo de dificultades que, a pesar de todo el esfuerzo, persisten y van complicando cada vez más la adquisición de nuevos aprendizajes. En algunos casos, al no recibir la ayuda adecuada, el interés por aprender desaparece hasta el punto de abandonar los estudios.

Cuando hablamos de problemas de aprendizaje nos referimos a las dificultades que presentan los niños y niñas en el manejo de ciertas habilidades cognitivas que subyacen a los aprendizajes escolares. Principalmente, estas dificultades hacen referencia a las áreas de lectura (lectura imprecisa de palabras, lenta y poco fluida y escasa comprensión del significado de lo que se lee), la escritura (dificultades ortográficas y de la expresión escrita) y el cálculo (dificultades para dominar el sentido numérico, datos numéricos y el cálculo y el razonamiento matemático).

Los problemas de aprendizaje suelen detectarse durante la educación primaria. El rendimiento del niño en esas áreas no se corresponde con el esperado para su edad e interfiere de forma significativa a la hora de progresar y alcanzar los objetivos académicos propuestos para la etapa escolar en la que se encuentra. Por ello, intervenir lo antes posible es crucial, ya que evitaremos problemas mayores durante la etapa de Educación Secundaria que pueden desembocar en el rechazo hacia los estudios. Por ejemplo, si un alumno arrastra problemas de comprensión lectora a lo largo de la etapa de primaria, difícilmente podrá prepararse para un examen de Historia o Biología con éxito cuando esté en el Instituto.

El objetivo de la intervención en estos casos es la de prevenir el retraso educativo, pero además se tienen en cuenta otros aspectos emocionales y de motivación. Los alumnos con estas dificultades pueden sentirse frustrados con frecuencia y desmotivarse, además de enfrentarse en muchas ocasiones a la incomprensión de los adultos que interpretan su fracaso académico como consecuencia de falta de esfuerzo o “pereza”. Por tanto, hay que tener en cuenta también la importancia de trabajar la autoestima y la confianza en sí mismos y en sus capacidades.

¿QUÉ ES LA REEDUCACIÓN PSICOPEDAGÓGICA?

Profesionales como psicólogos/as y psicopedagogos/as con formación específica en los diferentes trastornos infantiles y de aprendizaje nos ocupamos de trabajar con los niños y niñas que, por estos déficits de aprendizaje, no han podido desarrollar las habilidades necesarias para poder adquirir los contenidos escolares. Lo que hacemos es volver a incidir en aquellos aspectos que no han sido asimilados de manera correcta y mejorar en los motivos que hacen que un alumno no esté teniendo un rendimiento adecuado.

Mediante reeducación psicopedagógica, intervenimos de manera personalizada y adaptada a alumnos y alumnas de primaria y secundaria, en dificultades de aprendizaje como dislexia, discalculia, disgrafía, disortografía, TEL (trastorno específico del lenguaje), necesidades educativas especiales y/o TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad). También pueden beneficiarse aquellos niños y niñas que, sin tener dificultades del aprendizaje, quieren mejorar sus resultados.

¿QUÉ HACEMOS?

En primer lugar, para poder establecer un plan de trabajo que responda a las necesidades del niño o niña, necesitamos realizar una correcta evaluación psicopedagógica. Dicha evaluación consta de la realización de diversos cuestionarios o test, además de recoger información a través de entrevistas con la familia y el centro educativo. 

Los resultados obtenidos nos aportarán información importante de cara a la intervención, como:

  • Capacidad intelectual.
  • Aspectos relacionados con la memoria, la atención y la concentración.
  • Visopercepción.
  • Lateralidad.
  • Nivel de lectoescritura.
  • Estilo de aprendizaje y actitud hacia el mismo.
  • Hábitos de estudio.
  • Motivación.
  • Autoconcepto y aspectos emocionales y conductuales.

A partir de este momento, tendremos claro cómo adaptar al niño o niña de manera específica nuestra intervención, estableciendo unos objetivos que tengan en cuenta sus características, habilidades, dificultades y fortalezas.

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