TRATAMIENTO DEL TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO

Susana Zazo Díaz | Psicóloga General Sanitaria

La evidencia clínica y científica demuestra que el tratamiento más eficaz para el trastorno Obsesivo Compulsivo es la Terapia Cognitivo Conductual (TCC) combinada, cuando es necesario, con el uso de medicación.

Esta terapia enseña al paciente las herramientas necesarias para manejarse con sus obsesiones y compulsiones. La práctica continuada de las técnicas que se aprenden durante la terapia ayudará a la reducción de los síntomas.

¿POR DÓNDE EMPEZAR?

Antes de todo, en consulta explicamos al paciente qué le ocurre, en qué consiste el trastorno obsesivo compulsivo, las características de su problema en particular y cómo será la terapia. Es importante que el paciente entienda qué le pasa y hacia dónde vamos a ir para poder elegir avanzar en la dirección que le proponemos.

Cuando un paciente llega a consulta normalmente ha intentado de todo para controlar sus obsesiones. Explicarles qué les pasa es muy importante. Una metáfora que puede ayudarles a comprender la trampa en la que están metidos es la metáfora de las arenas movedizas: es normal que, si cayéramos en unas arenas movedizas, el miedo a ser absorbidos por la tierra nos hiciera movernos frenéticamente para intentar salir. Aunque sepamos que cuanto más lo hagamos más atrapados quedaremos, ¿quién es capaz de mantenerse quieto en esa situación sin agitarse desesperadamente, al menos en un primer momento? El primer impulso suele ser hacer algo rápidamente para salir de ahí.

Siguiendo esta metáfora, consideramos importante al principio dedicar tiempo a enseñar a los pacientes a tomar conciencia de su miedo, que ya se ha convertido en ansiedad y de su impulso por hacer algo por controlarlo y acompañarles en el proceso necesario para asumir emocionalmente que por ese camino sólo seguirán reforzando su problemática y reducir su calidad de vida.

LA EXPOSICIÓN CON PREVENCIÓN DE RESPUESTA

La técnica que más efectiva se ha mostrado para abordar el Trastorno Obsesivo Compulsivo es la Exposición con Prevención de Respuesta (EPR). Esta técnica, consiste en la exposición gradual a las situaciones temidas evitando realizar la conducta de evitación o compulsión. Para poder llegar a ese punto, previamente habrá que haber identificado y trabajado en terapia los miedos asociados al trastorno (por ejemplo, ser una mala persona, perder el control, hacer daño a los demás…). No es realista pretender que un paciente se exponga a la situación temida si antes no se le han enseñado técnicas de manejo de su ansiedad y su miedo.

El propósito de la EPR es disminuir la frecuencia de las conductas compulsivas y, con ello, la de las obsesiones. Se le instruye al paciente para que identifique la sensación de urgencia de hacer algo cuando le viene el pensamiento obsesivo y poner en funcionamiento las herramientas de manejo de la ansiedad entrenadas previamente en la sesión que le permitan posponer o evitar realizar el ritual o la compulsión. Cuando el paciente aprende a no hacer compulsiones, las obsesiones van remitiendo.

Aunque en un principio la persona se vea incapaz siquiera de aproximarse al estímulo temido, lo cierto es que con un entrenamiento adecuado y con el apoyo sólido del entorno y el propio psicólogo el paciente comprobará que, de manera progresiva, irá sintiéndose con más capacidad para hacerlo, siempre respetando su ritmo y sin forzar.

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