EL TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO EN LA EDAD ADULTA

Susana Zazo Díaz | Psicóloga General Sanitaria

El Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)  hasta hace pocos años era considerado un trastorno de ansiedad, debido a la angustia que experimenta quienes lo padecen. Sin embargo, en la última edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales  (DSM-5) publicado por la  American Psychological Association (APA, 2013) pasó a considerarse como un trastorno independiente, aunque presenta muchas similitudes con dichos trastornos.

Los profesionales de nuestro centro contamos con años de experiencia en el tratamiento del trastorno obsesivo compulsivo, tanto desde el punto de vista psicológico como farmacológico. Siempre en continua formación para poder ofrecer a nuestros pacientes los tratamientos más efectivos y eficaces para su tipo concreto de TOC, teniendo en cuenta las últimas aportaciones científicas y nuestra propia experiencia clínica, después de más de 20 años de tratamiento. 

¿Qué es el TOC?

El Trastorno Obsesivo Compulsivo se caracteriza por la presencia de pensamientos obsesivos o impulsos (obsesiones) que generan una ansiedad o angustia muy intensa y que se acompañan de la necesidad de hacer algo (compulsiones, conductas de evitación) para aliviar ese malestar o para evitar que ocurra algo terrible.

Las obsesiones pueden ser pensamientos, impulsos o imágenes intrusivas y repetitivas que vienen a la cabeza de manera involuntaria y persistente. La persona que las experimenta suele hacer algo para intentar eliminarlas o neutralizarlas, debido al temor que le provocan.

Lo que diferencia una obsesión de los pensamientos intrusivos que tenemos todos/as, aunque el contenido a veces sea similar, es que las obsesiones del TOC son mucho más intensas, frecuentes, duraderas y perturbadoras e interfieren significativamente en la calidad de vida y funcionalidad de quienes las padecen.

Con frecuencia, el contenido de las obsesiones se relaciona con algo importante para la persona, como el temor a no hacer lo correcto o perder el control.

Los pensamientos e impulsos aparecen de repente, aunque con el tiempo las personas suelen aprender a identificar muchas de las situaciones que pueden favorecer su aparición.

Se ha visto que el intento por controlar los pensamientos o evitar que ocurra algo malo mediante conductas ritualizadas o compulsiones en realidad las alimenta, siendo lo que finalmente desencadena y alimenta el trastorno.

Las personas afectadas por este trastorno tienden a evitar las situaciones que saben que disparan las obsesiones, por lo que finalmente su vida se ve muy limitada y deteriorada en todos los ámbitos (personal, profesional, social y familiar), además del tiempo que les consume y el desgaste que les supone.

Qué no es TOC

En nuestra sociedad, las supersticiones y conductas de comprobación se dan con frecuencia. Con la pandemia por coronavirus, por ejemplo, se incrementó la desinfección y el lavado de manos y ropa. Es frecuente también preguntarnos si hemos cerrado la puerta de casa o del coche y volver a comprobarlo u ordenar nuestra ropa u objetos valiosos de una manera determinada. No obstante, sólo debería considerarse un diagnóstico de trastorno obsesivo compulsivo si consumen mucho tiempo o causan un malestar intenso e invalidante y ocurre con una frecuencia exagerada.

Es decir, para que las obsesiones y compulsiones sean consideradas síntomas de un trastorno obsesivo compulsivo tienen que causar una fuere angustia e interferir de manera significativa en la vida de la persona. Esto ocurre, porque ésta sistemáticamente se ve en la necesidad de realizar una compulsión o conducta determinada cuando tienen un pensamiento obsesivo. A veces, después de hacerla, siente que no es suficiente y tiene que volver a repetirla, en ocasiones durante horas.

También es importante diferenciar el trastorno obsesivo compulsivo del trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad. Aunque con frecuencia las personas con TOC tienen características o rasgos del trastorno de personalidad obsesiva compulsiva, lo cierto es que tan sólo un porcentaje muy pequeño padecen ambos trastornos. 

Las personas con un trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad sienten una excesiva necesidad de que exista el orden en sus vidas, la precisión y la perfección en casi todas sus cosas. Presentan un patrón muy rígido de pensamiento y su excesiva necesidad de control hace que las conductas del trastorno obsesivo compulsivo, cuando lo tienen, sean aún más difíciles de modificar. Además, como ocurre con todos los trastornos de personalidad, a la persona le cuesta identificar dichos rasgos como disfuncionales y suelen mostrarse reacios a aceptar una ayuda psicoterapéutica.

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad