Miedos y fobias en la infancia
Susana Zazo Díaz | Psicóloga General Sanitaria
Los miedos forman parte del desarrollo infantil y ayudan a los niños y niñas a adaptarse y protegerse ante posibles peligros. Es habitual que, dependiendo de la edad, aparezcan temores relacionados con la separación, la oscuridad, los animales, el colegio o la aceptación social.
Sin embargo, cuando un miedo es muy intenso, se mantiene en el tiempo o limita la vida cotidiana del menor, puede ser recomendable solicitar ayuda profesional.
En Consulta Goya ofrecemos atención psicológica infantil en Madrid para comprender qué está ocurriendo, valorar las necesidades del niño o la niña y proporcionar a la familia pautas adaptadas a cada caso.

Miedos normales durante la infancia
Los miedos infantiles cambian a medida que el niño crece y comprende mejor el mundo:
- Bebés y primeros años
Puede aparecer miedo a los ruidos intensos, las personas desconocidas o la separación de sus cuidadores.
- De 1 a 3 años
Son frecuentes los temores a los animales, los ruidos fuertes, el médico o el dentista.
- De 3 a 6 años
El miedo se vuelve más abstracto. Pueden surgir miedos a la oscuridad, los monstruos, los fantasmas o determinados personajes, relacionados con el desarrollo de la imaginación.
- De 6 a 12 años
Los temores suelen estar más vinculados con situaciones reales, como sufrir algún daño, las enfermedades, la muerte, el rendimiento escolar o el rechazo de otros niños.
- Adolescencia
Aumentan las preocupaciones relacionadas con la aceptación social, la imagen corporal y el rendimiento académico.
La mayoría de estos miedos disminuyen de forma natural. Lo importante es observar su intensidad, duración y repercusión en la vida del menor.
¿Cuándo puede convertirse el miedo en un problema?
Puede ser recomendable consultar con un psicólogo infantil cuando el miedo:
- Se mantiene más tiempo del esperable.
- Provoca una reacción muy intensa.
- Hace que el menor evite lugares, personas o actividades.
- Interfiere en su vida familiar, escolar o social.
- Le impide dormir solo, separarse de sus padres o acudir al colegio.
- Produce rabietas, bloqueo, llanto o necesidad constante de que le tranquilicen.
Genera síntomas físicos como dolor de barriga, mareo, taquicardia o dificultad para respirar.
Una fobia es un miedo intenso y persistente, desproporcionado respecto al peligro real, que provoca malestar, evitación o limitaciones importantes.
¿Por qué aparecen las fobias infantiles?
No existe una única causa. Pueden influir:
- Una mayor sensibilidad o predisposición a la ansiedad.
- Una experiencia negativa o traumática.
- La observación de reacciones de miedo en otras personas.
- La sobreprotección o la evitación continuada.
- Situaciones de estrés familiar o escolar.
Esto no significa que la familia sea responsable. De hecho, su participación suele ser fundamental para ayudar al menor a superar sus temores.
¿Cómo pueden ayudar los padres?
Ante un miedo infantil es recomendable:
Escuchar y validar lo que el niño siente.
Evitar ridiculizarlo o minimizar su miedo.
No obligarlo a enfrentarse de golpe a lo que teme.
Ayudarle a avanzar mediante pequeños pasos.
Reforzar sus esfuerzos y progresos.
Evitar que abandone permanentemente todas las situaciones que le producen miedo.
Cuando el miedo es muy intenso, conviene que este acercamiento gradual esté orientado por un profesional.
Tratamiento de los miedos y las fobias infantiles
La intervención comienza con una evaluación del niño o la niña y de su contexto familiar, escolar y social.
La evidencia científica respalda la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), y en concreto la exposición gradual y controlada, como el tratamiento de elección para las fobias infantiles.
El tratamiento puede incluir:
- Comprender cómo funciona el miedo.
- Identificar pensamientos y anticipaciones negativas.
- Aprender estrategias para manejar la ansiedad.
- Acercarse gradualmente a las situaciones temidas.
- Reforzar la confianza y la autonomía.
- Orientar a los padres y madres.
- Coordinarse con el colegio cuando sea necesario.
Nuestro enfoque en Consulta Goya
En nuestro centro realizamos una valoración individualizada para diferenciar los miedos propios del desarrollo de aquellos que están provocando un malestar o una limitación importante.
La intervención se adapta a la edad y características de cada niño o niña. La familia participa activamente en el proceso, aprendiendo cómo acompañar al menor sin reforzar involuntariamente la evitación.
Nuestro objetivo es ayudarle a afrontar progresivamente sus temores, recuperar actividades que había dejado de realizar y desarrollar mayor seguridad y autonomía.
Si el miedo de tu hijo o hija se mantiene, está aumentando o limita su vida cotidiana, puedes solicitar una primera consulta de valoración.



