EL TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO EN LA INFANCIA
Susana Zazo Díaz | Psicóloga General Sanitaria

Al igual que en los adultos, los/as niños/as pueden desarrollar un trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) que, si no se aborda adecuadamente, puede interferir en su desarrollo y persistir en la edad adulta. De hecho, muchos/as adultos/as con TOC refieren que sus síntomas comenzaron en la infancia.
Se observa que el inicio del TOC suele ser más temprano en niños (prepubertad) que en niñas (adolescencia o juventud). La aparición de los síntomas puede ser gradual, aunque existen casos con inicio súbito.
CARACTERÍSTICAS DEL TOC INFANTIL
El TOC se caracteriza por la presencia de obsesiones y compulsiones. Según el DSM-5-TR (APA, 2022):
Las obsesiones son pensamientos,impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que causan ansiedad o malestar significativo.
Las compulsiones son conductas o actos mentales repetitivos que el/la niño/a siente la necesidad de realizar para reducir la ansiedad o prevenir algún evento temido.
Estas conductas interfieren en la vida diaria del/a niño/a, aunque en algunos casos no existe una relación directa entre obsesiones y compulsiones, lo que dificulta su identificación. Por ejemplo, una niña puede tener un miedo obsesivo a que les pase algo malo a sus familiaers y verse obligada a repetir mentalmente unos mensajes o evitar tocar ciertas cosas para controlar que no ocurra.
DIFERENCIAR ENTRE CONDUCTAS EVOLUTIVAS Y SÍNTOMAS DE TOC
Es normal que durante el desarrollo los/as niños/as presenten conductas rituales o repetitivas (por ejemplo, pedir una rutina antes de dormir, supersticiones, juegos con reglas estrictas…) que son transitorias y no interfieren negativamente en su vida. Estas conductas suelen disminuir con la madurez.
Por el contrario, en el TOC, los rituales son persistentes, generan malestar y afectan significativamente el funcionamiento escolar, social y familiar. Además, los niños y niñas con TOC suelen experimentar vergüenza y culpa, lo que puede llevarlos a ocultar sus síntomas y dificultar el diagnóstico.
Evolución con la edad
Mientras que las conductas rituales normales tienden a desaparecer con la edad, los síntomas del TOC pueden persistir o intensificarse sin intervención, afectando la calidad de vida.
Es común que entre los 2 y 3 años de edad los niños y niñas desarrollen rituales relacionados con rutinas diarias como comer, bañarse o acostarse. Pueden pedir que dejen una luz encendida, que les cuenten un cuento o que les traigan un vaso de agua antes de dormir. Estos rituales forman parte del desarrollo y les proporcionan seguridad y consuelo mientras afrontan nuevas experiencias y transiciones.
Entre los 4 y 6 años, estas conductas rituales suelen aumentar, coincidiendo con miedos frecuentes a la oscuridad, fantasmas o monstruos. Sin embargo, estos comportamientos suelen disminuir y desaparecer alrededor de los 8 o 9 años, ya que el/la niño/a va adquiriendo herramientas para manejar sus temores.
Durante la etapa del pensamiento mágico (aproximadamente de los 3 a los 6 años), es habitual que los niños creen supersticiones, como tocar madera, usar un número de la suerte o cruzar los dedos, que les ayudan a sentir que pueden controlar “mágicamente” lo que ocurre a su alrededor. Estas supersticiones forman parte del desarrollo cognitivo y desaparecen a medida que el niño comprende mejor el mundo.
A los 5 o 6 años, es frecuente que los niños y niñas realicen juegos con componentes obsesivos, como evitar pisar ciertas baldosas o contar repetidamente objetos. Estos comportamientos reflejan la necesidad de establecer orden y control en su entorno y suelen disminuir conforme maduran cognitivamente.
A partir de los 7 años, muchos niños y niñas empiezan a coleccionar objetos como cromos o muñecos, explorando sus intereses y desarrollando habilidades organizativas. Entre los 7 y 11 años, los juegos tienden a seguir reglas estrictas, y la ruptura de estas puede provocar enfados o disputas, ya que aprenden la importancia de las normas y la justicia social.
En la adolescencia, los rituales típicos suelen disminuir, aunque pueden ser sustituidos por una preocupación intensa por un hobby, deporte, grupo musical o ídolo. Esta dedicación, aunque normal en este periodo, puede parecer “obsesiva”. Es importante vigilar que no interfiera significativamente en su vida diaria o genere malestar.
La diferencia clave entre estos rituales evolutivos y los síntomas del TOC es que los primeros no generan ansiedad ni malestar, tienen un carácter placentero y son coherentes con el desarrollo esperado. En cambio, los rituales en el TOC son incapacitantes, consumen mucho tiempo, no pueden dejarse de realizar y causan gran sufrimiento, afectando el rendimiento escolar y la vida cotidiana.
Con la edad adulta, los comportamientos rituales normales desaparecen, mientras que los síntomas del TOC, si no se tratan, pueden persistir. Los adultos suelen desarrollar estrategias más flexibles para enfrentar los desafíos sin depender de rituales rígidos.
TRATAMIENTO DEL TOC INFANTIL
La terapia más efectiva para el TOC infantil es la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), con un enfoque específico llamado Exposición con Prevención de Respuesta (EPR).
La EPR consiste en enfrentar gradualmente las situaciones temidas sin realizar rituales, lo que, a largo plazo, reduce la ansiedad y la necesidad de realizar las compulsiones. En niños/as pequeños/as el tratamiento experimenta una serie de modificaciones con exposiciones más cortas, aproximaciones más graducales, uso de refuerzos y una mayor participación parental.
La motivación y el apoyo familiar son fundamentales, ya que los/as menores suelen mostrar menos cooperación que los/as adultos/as. Se emplean estrategias motivacionales como el refuerzo positivo, la persuasión y la implicación activa de los padres y madres, quienes también ayudan en casa a evitar rituales y reforzar conductas adaptativas.
Además, el tratamiento incluye técnicas cognitivas para flexibilizar pensamientos obsesivos, aumentar la seguridad y la autoestima, y devolver al niño o niña el control de su vida, permitiéndole centrarse en sus intereses, relaciones y bienestar diario.
Con un tratamiento adecuado y un entorno de apoyo, la mayoría de los/as niños/as con TOC logran mejorar notablemente, recuperando su bienestar y desarrollando su vida con mayor libertad y confianza.
Si tienes dudas o crees que tu hijo/a podría necesitar ayuda, en nuestro centro estamos para acompañarte en cada paso del proceso.



