LA INFIDELIDAD EN LA RELACIÓN DE PAREJA

Susana Zazo Díaz | Psicóloga General Sanitaria

La infidelidad en una relación de pareja es una situación traumática y tiene un impacto considerable en la calidad de la vida familiar y en la relación. Supone un fuerte impacto emocional, especialmente para la persona traicionada, que sufre un daño emocional y psicológico difícil de reparar y con importantes repercusiones. De hecho, se considera que es la primera causa de separación y divorcio y uno de los más frecuentes motivos de consulta en psicoterapia.

La relación de pareja constituye una relación de intimidad y afecto con otra persona. Son los miembros los que deben elegir consciente y mutuamente mantener y respetar un acuerdo de fidelidad, lo que en ocasiones implicará un grado de renuncia.

Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua (2021) fidelidad es sinónimo de lealtad. No en vano, uno de los principales sentimientos que aparecen cuando se descubre una infidelidad es el sentimiento de traición.

Desde hace tiempo, son muchos los estudios socioculturales y psicológicos que han tratado de dar explicaciones a por qué una persona llega a cometer una infidelidad.

En términos generales, la infidelidad podría definirse como una violación al compromiso (implícito o explícito) y al acuerdo establecido entre los miembros de una relación de pareja acerca de ciertos comportamientos de intimidad (sexual, afectiva o emocional) que serían exclusivos de la misma. El problema reside en que, en ocasiones, algunas parejas pueden no tener criterios comunes sobre ciertos límites e incluso pueden no ser conscientes, al no haberlo hablado previamente. Casi todas las parejas se sentirán traicionadas por una pareja que haya tenido comportamientos explícitos con una tercera persona, como besarse o mantener relaciones sexuales, pero existen ciertos comportamientos de intimidad que pueden pasar más desapercibidos y provocar el mismo sentimiento.  El problema surge, por tanto, cuando los comportamientos aceptados y esperados no están claros o cuando se infringen las normas establecidas, de manera implícita o explícita.

Con las nuevas tecnologías esto se hace más accesible y también más difuso y casi más necesario explicitar entre los miembros qué es considerado una falta de respeto o una traición, pues las redes sociales y las plataformas de chat permiten tener relaciones más estrechas, no sólo con el círculo más íntimo, sino con personas con quienes en situaciones no virtuales se tendría menos contacto o incluso con desconocidos, y muchas veces esto es fuente de conflicto en la relación.

La comunicación se hace clave en estos casos para establecer claramente qué tipos de comportamientos supondrían para cada miembro una ruptura del pacto previamente acordado o esperado de exclusividad y fidelidad y también para expresar cuándo hay alguna carencia importante en la relación para que no se fomente fuera de la misma, consciente o inconscientemente.

¿POR QUÉ SE PRODUCE UNA INFIDELIDAD?

Diversos estudios han tratado de dar respuesta a esta pregunta.  El desgaste de la relación, la monotonía, el estancamiento o ciertas necesidades no satisfechas son algunos de los motivos que se han encontrado. En realidad, la infidelidad es un fenómeno complejo y las causas y motivaciones que pueden llevar a una persona a ser infiel son muchas. De hecho, sería más preciso hablar de qué procesos psicológicos pueden llevar a alguien a cometer una infidelidad.

Existe una gran cantidad de estudios sobre los factores predictores de la infidelidad y el factor que con más frecuencia se repite es la insatisfacción dentro de la pareja, aunque algunos autores han encontrado que se puede estar bien y cometer una infidelidad por búsqueda de novedad y variedad sexual, independientemente de la satisfacción y los sentimientos que se tengan.

Factores relacionados con la relación

La infidelidad puede verse facilitada y/o inhibida por ciertas características propias de la relación.

Con frecuencia la persona infiel justifica su conducta argumentando la insatisfacción experimentada en su relación.

Esta insatisfacción puede producirse por distintos motivos. Por ejemplo, algunos estudios plantean que la relación cambia conforme transcurren los años o cuando nacen los hijos, descuidando sin querer la vida en pareja, que con frecuencia se ve sobrepasada por las obligaciones y entra en rutinas y monotonías que dejan la relación relegada a un segundo plano. El exceso de pasividad en una relación larga termina conllevando a la sensación de monotonía y falta de estimulación. El aburrimiento es uno de los motivos más frecuentes que las personas alegan cuando cometen una infidelidad.

La calidad de la relación también está debajo de la mayoría de las infidelidades. Ésta puede medirse por el grado de satisfacción, pero también por la estabilidad que la pareja proporciona.

Para que una relación funcione bien y sea satisfactoria es importante sentirla como base de seguridad y refugio emocional, así como saber proporcionar y recibir cuidado y apoyo, ya que en la edad adulta la pareja se convierte en la principal figura de apego.

Las relaciones de pareja también permiten alcanzar metas y objetivos a lo largo del ciclo vital. Si la pareja se convierte en un obstáculo, también habrá insatisfacción.

También se ha visto que una mayor comunicación negativa y frecuentes conflictos tienen graves consecuencias en la relación, llevando al desgaste y la desconexión emocional del otro. Estos factores influyen especialmente en aquellas infidelidades que contienen un vínculo emocional fuerte (infidelidad emocional).

Factores relacionados con la persona

Existen ciertas características personales que se han visto relacionadas con la infidelidad.

El estilo de apego

A las personas que evitan la intimidad (apego evitativo) les cuesta más cuidar, mientras que las personas con miedo al abandono (apego ansioso) tienden a proporcionar apoyo y cuidado, pero con frecuencia en demasía y sin ajustarlo a las necesidades del/a otro/a. En su estudio de meta-análisis, Li y Chan (2012) encontraron que tanto la ansiedad como la evitación influían negativamente en la calidad de la relación, pero el apego evitativo se asociaba más negativamente con la satisfacción general, el compromiso, la conexión y el apoyo.

Otras investigaciones han encontrado que algunas personas satisfacen esta necesidad de cercanía o evitación a través de una relación de infidelidad (Allen y Baucam, 2004). Por el contrario, las personas con un apego seguro se muestran cómodas estando cerca de su pareja y no viven con el temor a ser abandonadas, lo que facilita la satisfacción experimentada en su relación. Sentirse atendido/a y cercano/a a la pareja disminuye el interés en buscar o estar abierto a alternativas.

Infidelidad en el hombre y en
la mujer

Parte de la literatura científica ha encontrado diferencias entre hombres y mujeres cuando se involucran en una infidelidad. En términos generales, se ha encontrado que las mujeres tienden a ser más infieles por motivos afectivos (búsqueda de cercanía, intimidad y apoyo emocional, sentimientos de soledad, incomprensión, abandono o de rechazo por la pareja) más que sexuales. De ahí que suelan implicarse en relaciones más duraderas y raramente en una simple aventura pasajera sexual.

En el caso de los hombres también se ha encontrado la infidelidad propiciada por motivaciones exclusivamente sexuales (carencia o monotonía sexual, búsqueda de variedad). En esos casos, se relaciona con personas impulsivas, con una actitud positiva hacia la infidelidad, una percepción positiva de sus consecuencias y/o una sexualidad abierta, inclinada hacia la búsqueda de placer y variedad. Pero si la infidelidad contiene un vínculo emocional las motivaciones pueden ser las mismas que en las mujeres: desgaste y malestar dentro de la relación primaria, sentimientos de incomprensión, invalidación, abandono, soledad y, en general, altos niveles de insatisfacción.

Oikle (2003) en su estudio longitudinal encontró que una buena satisfacción sexual pero baja satisfacción emocional fue predictora de la infidelidad, tanto en hombres como en mujeres, aunque encontró diferencias en la naturaleza de la infidelidad, donde en las mujeres siempre aparecía un componente emocional, aún en los casos de infidelidad sexual.

El grado de compromiso

El riesgo de infidelidad es mayor si el grado de compromiso a largo plazo disminuye.

La necesidad de seducción o de sentirse atractivo/a

Para algunas personas verse capaces todavía de seducir y sentirse atractivos/as, sobre todo en la mediana edad, puede ser una motivación importante y favorecer que se dé una infidelidad, aunque no consideren la idea de separarse de sus parejas.

Normalmente ocurre más en personas con una autoestima muy ligada a la apariencia externa y la imagen o con rasgos narcisistas.

A veces no llegan a involucrarse en una infidelidad al uso, pero sí realizan comportamientos para conseguir la admiración de los demás o despertar su deseo.

La actitud hacia la infidelidad

El concepto que una persona tiene hacia la infidelidad y la connotación que le otorga también es un factor predictor de la infidelidad. Mostrar una actitud positiva, una valoración positiva de sus consecuencias, la justificación de ésta y determinadas creencias posibilitan o justifican las conductas de infidelidad: “Por una vez no pasa nada”, “Todo el mundo lo hace”, “Si no hay contacto físico no es infidelidad”, “Es sólo sexo”, “Si ella/él no me satisface…”.

También se ha encontrado una asociación significativa a la inversa entre religiosidad e infidelidad.

La búsqueda de emociones intensas

Esta característica de personalidad puede hacer que no se encuentren en la relación de pareja suficientes incentivos o motivaciones y se busquen fuera o se tomen si se da la oportunidad.

La historia familiar

Algunos autores plantean la asociación entre una historia familiar de infidelidad y un mayor riesgo de cometerla, sobre todo si es una familia donde la infidelidad es común y aceptable.

Factores circunstanciales 

Algunas circunstancias como el embarazo, el nacimiento de un hijo, el pasar tiempo cerca de alguien en quien se está sexualmente interesado/a o el desarrollo de una enfermedad, entre otras, podrían afectar a la calidad de la vida en pareja y facilitar la infidelidad, sobre todo en parejas que muestran cierta insatisfacción previa.

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad