¿QUÉ TIPOS DE INFIDELIDAD EXISTEN?

Infidelidad
Susana Zazo Díaz | Psicóloga General Sanitaria

En muchas relaciones de pareja, el conflicto no surge tras descubrir una infidelidad clara, sino en situaciones más difusas: conversaciones íntimas con otra persona, complicidades emocionales, mensajes que se ocultan o una cercanía que comienza a generar malestar. En estos casos, una de las preguntas que aparece con más frecuencia es si lo que está ocurriendo puede considerarse realmente una infidelidad.

A menudo, una de las partes vive estas conductas como una traición, mientras que la otra no las percibe como tal. Esta discrepancia suele generar discusiones intensas, confusión y un deterioro progresivo del vínculo, incluso antes de que exista un acuerdo explícito sobre los límites de la relación.

Para comprender mejor estas situaciones, resulta útil diferenciar los principales tipos de infidelidad descritos en la literatura psicológica. No obstante, conviene adelantar una idea fundamental: el impacto emocional no depende únicamente del tipo de infidelidad, sino del significado que adquiere dentro del vínculo de pareja y de la ruptura de la confianza que conlleva.

INFIDELIDAD EMOCIONAL

La infidelidad emocional se produce cuando uno de los miembros de la pareja establece un vínculo afectivo significativo con una persona externa a la relación, compartiendo con ella emociones, confidencias o experiencias que se presuponían exclusivas de la pareja.

Desde la Teoría del Apego, desarrollada por John Bowlby, las relaciones de pareja en la edad adulta cumplen una función central de seguridad, apoyo y regulación emocional. En este sentido, la infidelidad emocional aparece cuando estas funciones comienzan a desplazarse hacia otra persona, generando una sensación de exclusión y amenaza al vínculo principal.

Este tipo de infidelidad suele caracterizarse por:

  • la búsqueda de cercanía emocional fuera de la pareja,
  • el deseo de sentirse comprendido, validado o especial para otra persona,
  • la aparición de secretos, ocultaciones o conversaciones que no se compartirían con la pareja.

Con frecuencia, quienes se ven involucrados en este tipo de dinámicas no las identifican inicialmente como una traición, especialmente si no existe contacto físico. Sin embargo, para la persona que lo vive desde el otro lado, el impacto puede ser profundamente doloroso, al percibir que algo esencial del vínculo ha sido compartido con un tercero.

Aunque nada justifica una infidelidad, diversos estudios han encontrado una relación entre la infidelidad emocional y el desgaste de la relación, la insatisfacción de pareja o la dificultad para expresar necesidades emocionales dentro del vínculo. Estos factores deben analizarse siempre de manera individualizada.

INFIDELIDAD FÍSICA O SEXUAL

La infidelidad física hace referencia a conductas sexuales observables con una persona distinta a la pareja, siempre que dichas conductas no estén consensuadas dentro del acuerdo relacional. Incluye desde encuentros puntuales hasta relaciones sexuales mantenidas en el tiempo.

Aunque pueda parecer más fácil de identificar, la infidelidad física tampoco es un fenómeno homogéneo. El significado que adquiere depende de múltiples variables: la historia de la pareja, los acuerdos explícitos o implícitos, la repetición de la conducta y la forma en que se descubre u oculta.

Desde el punto de vista psicológico, el daño no se limita al acto sexual en sí, sino a lo que este representa: la ruptura de la confianza, la amenaza al vínculo de apego y la sensación de haber sido desplazado o sustituido. Por este motivo, el impacto emocional puede ser tan intenso como en otros tipos de infidelidad.

INFIDELIDAD MIXTA Y OTRAS FORMAS

En muchos casos, la infidelidad no es exclusivamente emocional ni exclusivamente sexual, sino que combina ambos componentes. A este tipo se le suele denominar infidelidad mixta, y con frecuencia conlleva un impacto especialmente complejo debido a la acumulación de pérdidas: afectivas, sexuales y relacionales.

Además, en la práctica clínica se observan otras formas de infidelidad, como la infidelidad virtual, la infidelidad repetida o aquellas vinculadas a patrones adictivos. Aunque las manifestaciones concretas varían, todas ellas comparten un elemento central: la transgresión de los límites de intimidad que la pareja considera propios y exclusivos.

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Distinguir entre distintos tipos de infidelidad puede ayudar a poner palabras a lo ocurrido y a ordenar la experiencia. Sin embargo, no existe una jerarquía objetiva del dolor. Cuando una persona vive una conducta como una traición, el impacto psicológico puede ser intenso con independencia de su forma concreta.

En consulta, lo relevante no es tanto clasificar lo sucedido, sino comprender cómo ha sido vivido, qué ha quedado dañado y qué consecuencias está teniendo en la persona y en la relación. En algunos casos, este proceso de comprensión puede realizarse de manera personal; en otros, resulta necesario un acompañamiento terapéutico que permita elaborar el impacto emocional y clarificar los pasos a seguir, sin prisas ni presiones externas.

Psicología Madrid Centro

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