MITOS Y VERDADES SOBRE EL SUICIDIO

Depresión, Psicología adultos, Psiquiatría adultos
Susana Zazo Díaz | Psicóloga General Sanitaria

Existen ciertos mitos o ideas erróneas con relación a la conducta suicida que pueden hacer que, en un momento determinado, los familiares, amigos e incluso los profesionales sanitarios, resten importancia a ciertas señales indicadoras de una crisis suicida, dificultando que pidan ayuda.

Por este motivo, es importante proporcionar información veraz sobre el suicidio y las personas con ideación suicida, así como desmentir los falsos mitos y creencias que puedan dificultar las labores de prevención e intervención.

Cuando las personas tienen tendencias suicidas, generalmente se sienten solas y necesitan apoyo emocional. La ideación suicida consiste en considerar, pensar y/o planificar el suicidio. Que nos hablen sobre esto nos da la oportunidad de intervenir

Algunos de los mitos más habituales sobre el suicidio son los siguientes:

MITO 1. LA PERSONA QUE REALMENTE QUIERE SUICIDARSE NO LO DICE

Este mito puede llevar a no prestar atención a las personas que manifiestan sus ideas suicidas.

La realidad es que, con frecuencia, las personas que se suicidan emiten ciertas señales que pueden alertarnos o manifiestan claramente sus propósitos. El suicidio puede ser un acto impulsivo, pero la mayoría de las veces es algo planificado cuidadosamente.  Conocer las principales señales que alertan de riesgo inminente pueden ayudar a evitar que una persona se suicide.

MITO 2. HABLAR SOBRE EL SUICIDIO O PREGUNTAR A UNA PERSONA SI ESTÁ PENSANDO EN SUICIDARSE PUEDE ALENTARLA A HACERLO.

Realidad:

Cuando una persona está considerando acabar con su vida es porque se siente sola y necesita apoyo emocional. Preguntarla con respeto y empatía sobre la presencia de pensamientos e ideas suicidas le dará la oportunidad de expresarse, sentirse apoyada e incluso reflexionar y, a nosotros, de conocer mejor sus propósitos, evaluar el riesgo y pedir o proporcionar ayuda. Varios estudios muestran que hablar del suicidio disminuye el riesgo de realizarlo.

MITO 3. LAS PERSONAS QUE HABLAN DE QUITARSE LA VIDA NO LO HACEN.

Realidad:

Las investigaciones muestran que, con frecuencia, las personas, antes de quitarse la vida, expresan su intención con palabras o dejan ver sus intenciones con cambios de conductas. Es peligroso considerar estas señales como un intento de manipulación o chantaje y no prestarles atención. En este caso se aplicaría el dicho «más vale prevenir que curar».

MITO 4. SÓLO LAS PERSONAS CON TRASTORNOS MENTALES SE SUICIDAN.

Realidad:

Las personas con trastornos mentales se suicidan con mayor frecuencia que la población general, pero no necesariamente tiene que ser así. Algunas personas, en un momento determinado, se sienten acorraladas  y no saben cómo afrontar una situación y la desesperación y/o la desesperanza les lleva a quitarse la vida.  Lo único cierto es que la persona que se suicida es una persona que está sufriendo.

MITO 5. INTENTAR SUICIDARSE ES UNA FORMA DE LLAMAR LA ATENCIÓN.

Realidad:

Esta afirmación es una de las más comunes. Aún en el caso de que la persona en el fondo no desee morir el hecho de llegar tan lejos significa que está sufriendo y necesita ayuda, y que sus mecanismos de afrontamiento no están funcionando y está desesperada. Creer que una persona intenta acabar con su vida por llamada de atención puede generar rechazo y dificultar que se le preste la ayuda necesaria. En muchos de esos casos donde la persona realmente ha querido acabar con su vida y no lo ha conseguido, se vuelve a intentar, tras superar la crisis emocional. De hecho, según la OMS, el mayor factor de riesgo suicidio es el haber tenido un intento de suicidio previo (OMS, 2021).

MITO 6. EL SUICIDIO NO SE PUEDE PREVENIR.

Realidad:

Es erróneo pensar que no se puede hacer nada por prevenirlo y esta idea puede entorpecer la detección de quienes están en riesgo. Es importante que, sobre todo los profesionales sanitarios, conozcan los principales factores de riesgo y señales de alerta de una crisis suicida para poder proporcionar la atención necesaria. Simplemente ofrecer apoyo emocional y ofrecer un espacio para hablar puede reducir el riesgo.

MITO 7. SI ALGUIEN QUIERE SUICIDARSE NO SE PUEDE HACER NADA.

Realidad:

La persona que quiere suicidarse no quiere morir, sino aliviar su sufrimiento y librarse de las circunstancias intolerables de su vida. En esos momentos no ve otra salida, pero los estados de ánimo son transitorios. Ayudarle a descubrir razones para vivir y a superar lo que le aflige aliviará su desesperanza, importante factor de riesgo de la conducta suicida.

MITO 8. EL QUE INTENTA SUICIDARSE ES UN COBARDE (O VALIENTE).

Realidad:

El suicidio no tiene nada que ver con la cobardía o la valentía. El que intenta suicidarse simplemente es una persona que está desesperada y sufriendo muchísimo.

MITO 9. DESPUÉS DE UN INTENTO SUICIDA EL RIESGO SE HA ACABADO

Realidad:

El riesgo de suicidio tras una tentativa sigue siendo muy elevado, por eso es necesario establecer un protocolo de citas con los profesionales sanitarios e involucrar a la familia y/o amigos más cercanos, explicándoles cómo proceder.

MITO 10. LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN NO PUEDEN CONTRIBUIR A LA PREVENCIÓN DEL SUICIDIO.

Realidad:

El suicidio debería ser abordado evitando noticias sensacionalistas y dando información veraz. De hecho, si enfocan correctamente el tema los medios de comunicación pueden ser unos poderosos aliados y ayudar a prevenir y evitar el suicidio, por ejemplo, advirtiendo de los principales signos de alarma de una crisis suicida o divulgando los recursos que existen para las personas en riesgo, entre otras.

Es importante desmitificar estos conceptos erróneos y promover una comprensión más precisa del suicidio. Esto puede ayudar a prevenirlo y fomentar una mayor conciencia y compasión hacia las personas que luchan con problemas de salud mental y pensamientos suicidas.

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