¿CÓMO SABER SI MI HIJO ESTÁ SUFRIENDO BULLYING?

Psicología infanto-juvenil, Trauma Psicológico
Susana Zazo Díaz | Psicóloga General Sanitaria

Con frecuencia a los padres les preocupa que sus hijos o hijas puedan llegar a ser víctimas de acoso escolar. Todos oímos noticias de menores que son acosadas en el colegio o instituto y es normal que surja la preocupación porque algún día les pueda ocurrir a ellos.

Por este motivo conocer algunas de las manifestaciones clínicas que con más frecuencia se presentan puede ayudarnos a identificar a tiempo que algo esté sucediendo.

Es cierto que no todos los menores que sufren acoso reaccionan igual, pero con frecuencia se aprecian ciertos cambios en su comportamiento que pueden avisarnos de que algo puede estar pasando.

Algunas señales que podrían indicar que hay un problema de acoso son:

  1. Rechazo por asistir al colegio.

    Cuando el menor se niega a ir al colegio y hasta ese momento no ha supuesto un problema, podemos sospechar que algo está pasando. Algunos niños incluso fingen estar enfermos para no acudir.

  2. Cambios de humor.

    Es frecuente que tengan cambios abruptos de humor, como consecuencia de la tensión y la angustia que están sufriendo. De hecho, en algunos niños aparecen estallidos de ira y un comportamiento más irascible. En otras ocasiones, por el contrario, se aíslan y están más tristes y apagados, desmotivados en general por cosas que antes les hacía ilusión.

  3. Otros síntomas emocionales.

    El niño puede mostrar síntomas de ansiedad, nerviosismo, tristeza, miedo, angustia… sin causa aparente.

  4. Síntomas psicosomáticos. Dolores de cabeza, de estómago, de espalda, fatiga, … Cuando las preocupaciones, la angustia y la ansiedad no se canalizan ni son expresadas y manejadas adecuadamente terminan expresándose a través del cuerpo.
  5. Trastornos del sueño.

    Al niño le cuesta conciliar el sueño, o se despierta antes de lo normal, o en medio de la noche. También puede presentar sueños agitados y pesadillas. Negarse a dormir solo o no querer irse a la cama.

  6. Pérdida de apetito o atracones.
  7. Disminución del rendimiento académico.

    Un niño que es acosado no puede concentrarse ni en casa ni atender adecuadamente en clase ni en los exámenes y eso puede provocar cambios en el rendimiento académico y pérdida de interés en las tareas escolares. Esto es especialmente sospechoso en aquellos niños que nunca antes han presentado dificultades escolares.

  8. Aislamiento social.

    No se relaciona como antes, evita situaciones sociales, no habla de sus amigos, cambia de repente su círculo o deja de relacionarse con sus compañeros fuera del colegio o instituto.

  9. Pérdida o rotura de material escolar o de sus pertenencias. 
  10. Piden dinero en casa o desaparece.

    Algunos niños son acosados de esta manera. Les quitan el almuerzo, les piden dinero o alguna pertenencia que desee el agresor.

  11. Disminución de la autoestima.

    Una de las principales consecuencias del bullying es la repercusión en la autoestima y la confianza del menor. El niño acosado se siente indefenso, inseguro y con el tiempo el acoso interfiere en su desarrollo psicológico, social y emoción.

Cantos más síntomas presente el niño más probable es que algo le esté pasando, por eso es importante hablar con él y transmitirle nuestro apoyo. Muchas veces no lo cuentan por vergüenza o miedo, por eso es importante transmitirles que estamos ahí, que sea lo que sea lo que esté ocurriendo lo afrontaremos juntos, siempre respetando su ritmo y sin forzarle. También podemos hablar con el colegio para que desde allí también estén atentos a cualquier cambio o señal y entre todos poder investigar qué está ocurriendo.

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