Cuando hablamos del Trastorno por Déficit de Atención, con o sin Hiperactividad (TDA o TDAH), solemos centrarnos en los desafíos más evidentes, como la dificultad que tienen para concentrarse o permanecer atentos/as, las conductas impulsivas o la hiperactividad. Sin embargo, existe un rasgo menos explorado, pero común en muchos niños y niñas con este trastorno: el excesivo optimismo. Aunque puede parecer un rasgo positivo a primera vista, esta característica también puede tener matices que merecen nuestra atención.
¿A qué nos referimos al hablar de exceso de optimismo?
El excesivo optimismo se refiere a una tendencia a sobreestimar los resultados positivos y minimizar las posibles dificultades o riesgos. Por ejemplo, un niño o niña puede creer que terminará un proyecto escolar en “solo unos minutos" sin considerar el tiempo y los recursos necesarios, o estar convencido de que al jugar al fútbol regateará a todos los jugadores y marcará varios goles.
Vivir las experiencias de manera realista requiere poner en marcha habilidades de la función ejecutiva, un conjunto de habilidades cognitivas responsables de procesos como la evaluación de la situación, la planificación, la toma de decisiones y la evaluación de riesgos. Los niños y niñas con TDAH suelen tener dificultad con esas habilidades, llevándolos a actuar, en ocasiones, de manera que parece que están negando la realidad, lo que a menudo se traduce con ser demasiado optimista acerca de los resultados.
Algunos ejemplos
Una adolescente con TDAH, al estar muy entusiasmada con un nuevo proyecto o actividad, decide invertir todo su tiempo en ello, ignorando otras responsabilidades importantes, como la escuela o las tareas domésticas. Cree que podrá cumplir con todo sin problema, convencida de que tendrá tiempo suficiente. Sin embargo, al no gestionar adecuadamente su tiempo, se encuentra con una carga de trabajo acumulada y con consecuencias negativas, como calificaciones bajas o conflictos familiares debido a la falta de compromiso con sus responsabilidades.
Una niña con TDAH puede convencerse de que, aunque no ha estudiado nada para un examen importante, aún podrá aprobarlo porque “siempre lo ha hecho bien en los exámenes “. Este pensamiento excesivamente optimista la lleva a no prepararse adecuadamente, subestimando el esfuerzo necesario. Cuando recibe una calificación baja, se da cuenta de que la realidad no coincide con su expectativa, lo que genera frustración y falta de confianza en su capacidad para manejar las tareas escolares.
Un estudiante de la ESO sueña con ser youtuber y está completamente convencido de que lo conseguirá. Debido a su optimismo, cree que solo con crear contenido y ser consistente en sus videos alcanzará el éxito, por lo que decide estudiar menos para dedicar más tiempo a su canal. No considera la realidad de lo que implica ser un youtuber exitoso. Como resultado, su rendimiento académico comienza a decaer, mientras su canal no crece de la forma en que había anticipado
Una estudiante de bachillerato, con una gran confianza en sí misma, decide participar en una competición deportiva importante, a pesar de no haber entrenado lo suficiente ni tener la preparación adecuada. Se convence de que, con su entusiasmo y habilidades naturales, podrá ganar sin problemas. Sin embargo, al no tener en cuenta los riesgos de la falta de preparación, se lesiona durante el evento, lo que no solo afecta su rendimiento, sino que también podría tener un impacto en sus actividades cotidianas y en su bienestar general.
CONSECUENCIAS

El optimismo, en general, es un rasgo valioso. En los niños y niñas con TDAH, puede fomentar la resiliencia y motivarlos/as a intentarlo nuevamente incluso después de enfrentar un revés. Este optimismo puede ser una fuente de energía que los impulsa a perseguir sus metas con entusiasmo. Sin embargo, cuando el optimismo se convierte en una percepción irrealista, puede generar problemas:
1. Frustración recurrente
Los niños y niñas pueden sentirse desanimados/as cuando las cosas no salen como esperaban, especialmente si subestimaron la dificultad de una tarea.
2. Riesgos sociales
El exceso de confianza puede llevarlos a actuar sin consultar o sin considerar las opiniones de los demás, lo que puede generar conflictos en sus relaciones sociales. También puede llevarlos a presentarse como el/la mejor en un área, como afirmar que es el/la jugador /a más rápido/a del equipo o el/la mejor en matemáticas sin que esto sea realidad, con las consecuencias sociales que de ello se deriven.
3. Rendimiento académico
Al sobreestimar sus habilidades o minimizar el esfuerzo o el tiempo necesarios, pueden descuidar tareas escolares importantes, lo que afecta su desempeño académico.
4. Decisiones impulsivas
El exceso de optimismo puede llevarlos a subestimar los riesgos y tomar decisiones impulsivas, como embarcarse en una actividad peligrosa sin considerar las posibles consecuencias o lanzarse a realizar un deporte extremo sin tomar las precauciones necesarias.
Cómo ayudar a los niños y niñas con TDAH a pensar de forma más realista
Si, a medida que crecen, los niños y niñas mantienen expectativas fantasiosas, pueden enfrentar frustraciones cuando la realidad no cumple con sus expectativas. Esto puede llevar a problemas de autoestima, desmotivación o incluso conductas de evitación, ya que la discrepancia entre lo que esperan y lo que realmente pueden lograr se vuelve más evidente.
No obstante, existen formas en las que podemos ayudarlos.
- Fomentar la autorreflexión
Ayudar a los niños y niñas a reflexionar sobre las decisiones previas y sus resultados puede ser muy útil, preguntándoles, por ejemplo: “¿Qué crees que hubiera pasado si hubieras hecho esto de otra manera?" O, antes de tomar una decisión impulsiva, guiarles preguntando: “¿Qué crees que podría pasar si tomas esta decisión?"
Esto les ayudará a enfrentarse a la realidad de forma más clara, a comprender las consecuencias de sus actos y a evaluar mejor las situaciones futuras, desarrollando así la capacidad de evaluación de riesgos y consecuencias.
- Confrontar con la realidad de manera lógica
A veces, los niños y niñas con TDAH pueden tener una visión sobreestimada de sus habilidades, como creerse excelentes en una actividad sin tener la habilidad o el talento necesarios para respaldarlo. Es fundamental ayudarles a reconocer sus limitaciones de forma constructiva y lógica. Este tipo de confrontación lógica, en lugar de ser un rechazo directo, permite a los niños y niñas comprender sus limitaciones de manera constructiva, sin fomentar falsas expectativas. Es crucial que comprendan que, aunque el esfuerzo y la dedicación pueden llevarlos a mejorar, algunas habilidades pueden estar limitadas por factores que no dependen únicamente de su esfuerzo, como el talento natural. Así, aprenderán a reconocer que, aunque pueden progresar y alcanzar sus mejores versiones, no todos los resultados estarán al nivel de los más talentosos, y eso está bien. El éxito, entonces, no se mide solo por la competencia máxima, sino por el esfuerzo, el crecimiento personal y el aprendizaje a lo largo del camino.
Para hacer esto más tangible, es útil presentarles ejemplos de personas que admiran, como deportistas, artistas o científicos, que a pesar de ser exitosos, seguramente presenten limitaciones en algunas áreas. De esta manera, entenderán que todos/as tienen fortalezas y debilidades, y que el éxito no se trata solo de ser el/la mejor en todo, sino de crecer y mejorar en lo que uno/a puede. Esto les enseña que lo importante es el esfuerzo constante y el aprendizaje, sin la necesidad de compararse con ideales poco realistas.
- No alimentar la fantasía con elogios vacíos
Es importante evitar elogiar de manera excesiva o infundada, ya que esto puede generar expectativas poco realistas en los niños y niñas, especialmente en aquellos con TDAH. Sin embargo, esto no significa que al abordar áreas en las que no son tan buenos/as debamos ser negativos/as o críticos/as. Por ejemplo, si una niña no juega al baloncesto como le gustaría, en lugar de elogiarla falsamente, podemos ayudarla a centrar su atención en sus fortalezas, como ser muy buena en otra actividad o incluso en algún aspecto concreto del baloncesto, siempre que sea cierto. Este enfoque no es una crítica, sino una forma de guiarles para que reconozcan sus habilidades reales y sus áreas de mejora, lo que les permite tener una visión más equilibrada y realista de sí mismos/as. Al valorar y reconocer sus esfuerzos y avances genuinos, les damos la oportunidad de comprender de manera realista sus capacidades y limitaciones, favoreciendo el desarrollo de una autoestima sana y una mentalidad de crecimiento, y ayudándoles a enfocarse en lo que realmente pueden lograr.
- Establecer metas realistas
Es fundamental que los niños y niñas aprendan a establecer metas alcanzables, desglosándolas en pasos pequeños y concretos. Si tienen una tarea complicada, por ejemplo, se debe dividir en partes más pequeñas para que puedan ver su progreso y manejarla de forma efectiva. De esta manera, aprenderán a establecer expectativas razonables y alcanzables, evitando sobrecargarse con metas poco realistas.
- Aprender pautas adecuadas para la planificación
Para ayudar a los niños y niñas a gestionar su tiempo de manera efectiva, es esencial que aprendan a establecer rutinas y seguir pautas organizativas. Esto incluye el uso de herramientas como agendas, horarios o aplicaciones de gestión del tiempo, que les permiten tener un registro visual de las tareas pendientes y comprender mejor los límites de tiempo, evitando la subestimación. Además de las herramientas, es importante crear hábitos diarios que les ayuden a priorizar tareas y asignarles el tiempo necesario. Establecer una rutina diaria brinda estructura y previsibilidad, facilitando la gestión de responsabilidades y reduciendo el estrés. Con el tiempo, estas habilidades de planificación y organización fomentan la autonomía y la responsabilidad, reducen la procrastinación y mejoran su capacidad para cumplir con los compromisos de manera efectiva.
En resumen, podemos ayudar a los niños y niñas a conocerse mejor, a reconocer sus fortalezas y a identificar las áreas en las que pueden seguir creciendo. Fomentar este autoconocimiento, junto con el desarrollo de habilidades realistas y un enfoque equilibrado hacia sus logros, les permitirá enfrentar los desafíos con confianza y perseverancia. Al guiarlos/as con empatía y paciencia, les damos las herramientas necesarias para que comprendan sus capacidades y limitaciones, favoreciendo su desarrollo personal y una autoestima sólida, lo que les permitirá seguir avanzando de manera exitosa.

