Trastornos de ansiedad en la adolescencia

Susana Zazo Díaz | Psicóloga General Sanitaria
Problemas relacionados con la imagen corporal 0

Psicólogos expertos en problemas de autoestima en adolescentes

  • La imagen corporal es uno de los primeros aspectos por el cual los niños y niñas perciben una parte de su autoconcepto.

    En los últimos años, ha habido un aumento notable en el interés académico y popular por la imagen corporal, ya que la preocupación excesiva por ésta y la insatisfacción corporal se aprecian en edades cada vez más tempranas. Varios estudios han constatado que en niños y niñas de 7 y 8años ya existe cierta insatisfacción y preocupación por la propia imagen corporal y tienen conductas y actitudes alimentarias problemáticas. Esto es algo importante, pues se ha demostrado que ambos factores están asociados con una baja autoestima y, en no pocos casos, con trastornos de la conducta alimentaria, repercutiendo de manera significativa en la salud mental y el bienestar emocional de los/las adolescentes y pre-adolescentes.

    Se hace por tanto necesario prevenir y abordar de manera temprana estos problemas para disminuir su impacto psico-emocional y evitar futuras complicaciones.

¿Qué es la imagen corporal?

La imagen corporal se refiere a cómo las personas piensan y sienten acerca de su propio cuerpo. Está relacionada con las percepciones, los sentimientos y pensamientos que tenemos sobre nuestro cuerpo y, generalmente, se conceptualiza como la estimación del tamaño corporal, la evaluación del atractivo de éste y las emociones asociadas.

Los/as adolescentes son especialmente vulnerables en lo referente a su imagen corporal, ya que se trata de una etapa marcada por múltiples cambios neurológicos, físicos y psico-sociales. Durante esta etapa es crucial la influencia del grupo de iguales y sus competencias personales aún no están consolidadas, pues no han tenido tiempo aún de ir generando recursos y habilidades personales para tomar decisiones saludables.

La imagen corporal es subjetiva. Esto es evidente, por ejemplo, en la distorsión del tamaño corporal que muchas/os adolescentes tienden sobre su propio cuerpo, “sintiéndose» gordas/os o delgadas/os aunque objetivamente tengan un peso promedio (o por debajo del promedio) para su altura.  Varios estudios han sugerido que la alteración de la percepción de la imagen corporal es un factor de riesgo para el desarrollo de trastornos alimentarios como la anorexia y la bulimia. En no pocos casos se constata una tendencia hacia la delgadez en preadolescentes de ambos sexos que tienen un peso normal para su edad.

En la sociedad actual, con la creciente noción de la imagen corporal ideal, los/as adolescentes y, cada vez más pre-adolescentes, intentan perder o ganar peso para alcanzar ese cuerpo perfecto, desarrollando comportamientos de riesgo en este intento de alcanzar una imagen corporal en relación a los estereotipos de belleza.

La percepción de la imagen corporal aún es ingenua. La evidencia indica que los niños, y especialmente las niñas, aprenden de sus familias, a través de los medios de comunicación y en la escuela con sus compañeros/as, los valores sobre la apariencia y la importancia de ésta en la sociedad.

Los/as menores están expuestos/as continuamente a mensajes que relacionan la belleza corporal y el atractivo sexual con el éxito. La mayoría de las personas tienen algún grupo de referencia que proporciona información social relevante para la imagen corporal, como pueden ser amigos/as, familiares, influencers o los medios de comunicación.  Estos últimos influyen especialmente en la existencia de un modelo ideal de belleza establecido y compartido socialmente, lo que se traduce en una presión significativa para los/as adolescentes que buscan encontrar ese cuerpo perfecto, por la importancia que se concede al atractivo para triunfar en todas las áreas.

La imagen corporal es socialmente construida, por lo que debe ser investigada y analizada dentro de su contexto cultural. Entre los factores que parecen incidir más en el inicio de la preocupación por la propia imagen y por la alimentación en niños y niñas destacan los mensajes verbales negativos y burlas que puedan recibir por parte de otros/as niños, principalmente en la escuela, las interacciones sociales y la influencia y contexto del entorno familiar.

La imagen corporal es susceptible de cambio, sobre todo a través de dicha influencia social e interacciones interpersonales, pero la experiencia social también puede ayudar positivamente a construir una buena imagen de uno/a mismo/a, a través del apoyo social, un modelado positivo, relaciones saludables que promuevan la inclusión y aceptación y el refuerzo por parte de los demás, entre otros.

Otros factores, en este caso personales, que se ha visto tienen gran peso en los problemas relacionados con la imagen corporal son la autoestima, el perfeccionismo y el estado de ánimo bajo.

Autoestima

La autoestima está vinculada al autoconcepto. Se trata de la evaluación de la propia valía y la competencia. Las personas con una autoestima positiva tienden a tener una percepción más saludable de sus cuerpos. Una autoestima sólida actúa como un amortiguador emocional frente a las presiones externas y promueve una relación más positiva con el propio cuerpo.

Los/as adolescentes a menudo luchan con la imagen que tienen de sí mismos/as, lo que puede llevar a problemas de autoestima y comportamientos autodestructivos.

Perfeccionismo

El perfeccionismo es una característica de la personalidad que lleva a la persona a ponerse metas muy exigentes que ha de cumplir para sentirse satisfecha. Aunque tiene un componente genético, la educación puede ayudar a modularla y que no se convierta en un perfeccionismo “maladaptativo”.

Aplicado a la imagen corporal, los/adolescentes con tendencia al perfeccionismo pueden buscar alcanzar cánones ideales de belleza, estableciendo metas poco realistas en cuanto a su apariencia física, lo que puede llevar a la insatisfacción constante y a la formación de una imagen corporal negativa, ya que cualquier desviación de los estándares autoimpuestos puede generar sentimientos de fracaso.

Estado de ánimo bajo

La salud mental y emocional desempeñan un papel crucial en la percepción de la propia imagen corporal. Un estado de ánimo bajo puede contribuir a establecer distorsiones en la forma en que percibimos nuestro cuerpo, además de favorecer comportamientos poco saludables relacionados con la alimentación y el ejercicio, lo que a su vez afecta la imagen corporal.

¿Qué es la insatisfacción corporal?

Se puede decir que la «insatisfacción corporal» es el conjunto de emociones, pensamientos y actitudes negativas hacia el tamaño y la forma del cuerpo.  Se refiere a la insatisfacción o descontento que una persona experimenta con respecto a su propio cuerpo, forma física, peso o apariencia en general. Esta percepción negativa del cuerpo puede manifestarse en sentimientos de disgusto, vergüenza o preocupación constante sobre la apariencia.

Varios estudios muestran que un alto porcentaje de adolescentes se sienten insatisfechos/as con su cuerpo, evaluando de manera negativa todo o varias partes del mismo. Algunos de ellos muestran que la insatisfacción y preocupación por el propio cuerpo son ya detectables antes de la pubertad.

La aceptación y el apoyo de amigos/as, familiares y figuras de autoridad pueden jugar un papel decisivo a la hora de ayudar a los/as adolescentes a sentirse satisfechos/as y aceptar su cuerpo.

¿Qué podemos hacer?

Algunas cosas que podemos hacer para tratar de evitar que nuestros/as adolescentes desarrollen este tipo de problemas son:

  • Intentar redefinir sus valores personales.

    Ayudarles a buscar pequeñas cosas que les ayuden a redefinir su identidad. Cuando hacen otras cosas que no tienen que ver con el control del cuerpo, descubren que hay otras cosas que les hacen sentir bien y por ahí se van redefiniendo.

  • Promover la autoaceptación.

    Aceptar su cuerpo y cada parte de él es importante para una buena autoestima.

  • Educar sobre la manipulación de imágenes en los medios y otras ideas equivocadas. Enseñarles a cuestionar las imágenes retocadas y los estándares poco realistas que se promueven en los medios de comunicación y las redes sociales.
  • Potenciar la autoestima relacionada con otras cosas que no sea sólo el físico. Identificar y enfocarse en sus habilidades, talentos y logros en lugar de solo en su apariencia física.

  • Fomentar la autoafirmación. Enseñarles a poner menos la mirada en el/la otro/a y más en ellos/as. Muchos de estos comportamientos surgen por imitación social.

  • Enseñarles a tomar decisiones responsables. En la adolescencia no se sopesan las consecuencias a largo plazo. Se vive más en el presente y se tiende a infravalorar lo que puede ocurrir en el futuro, por lo que es importante enseñarles a valorar las consecuencias tanto a corto, como medio y largo plazo.

  • Fomentar otras estrategias generales para la vida: habilidades sociales, asertivas, de gestión emocional, de resolución de problemas…

  • Fomentar un estilo de vida saludable. Promover una buena educación alimentaria y sobre la importancia del ejercicio físico para el bienestar general en lugar de centrarse solo en la apariencia física.

  • Buscar ayuda. La intervención psicológica temprana en la infancia y adolescencia ha demostrado su eficacia para abordar estos y otros comportamientos de riesgo.  Una preocupación excesiva por la apariencia y la insatisfacción corporal pueden conducir a una disminución de la salud mental y el bienestar emocional, aumentando los riesgos de trastornos alimentarios, depresión y baja autoestima, entre otros problemas. Ante la duda siempre es mejor buscar ayuda de un/a profesional que evalúe la situación e inicie, en su caso, una intervención dirigida al empoderamiento del/la adolescente y la disminución de los comportamientos de riesgo, ayudándole/a a desarrollar una relación más saludable con su cuerpo, lo que se traducirá en una mejor autoestima.

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