MUTISMO SELECTIVO: CÓMO IDENTIFICARLO Y MANEJARLO

Ansiedad, Psicología adolescente, Psicología Infantil, Psiquiatría infanto-juvenil
Susana Zazo Díaz | Psicóloga General Sanitaria

El mutismo selectivo es un trastorno de ansiedad caracterizado por la dificultad para hablar en ciertas situaciones sociales. Los niños y niñas con este trastorno pueden hablar en casa y con los familiares más próximos, pero en otras situaciones sociales se sienten incapaces.

Por lo general, se diagnostica en niños en edad escolar y si se mantienen en el tiempo puede llegar a afectar de manera significativa en el desarrollo del aprendizaje temprano y en la calidad y cantidad de experiencias sociales.

Se inicia generalmente antes de los 5 años, aunque también puede presentarse en adolescentes, a veces después de una experiencia vivida como traumática.

Para hacer un correcto diagnóstico es necesario asegurarse de que la ausencia de habla no es parte de un proceso de adaptación.

Las investigaciones muestran que las mejorías “espontáneas” son poco frecuentes, por lo que intervenir cuanto antes permitirá reducir el sufrimiento del niños o niña y de sus cuidadores, así como el deterioro funcional asociado.

SIGNOS Y SÍNTOMAS

Si tu hijo o hija tiene mutismo selectivo es posible que se den estos signos:

SIGNOS COMPORTAMENTALES

  • Habla normalmente en casa o en situaciones muy familiares, pero no lo hace  o se ve incapaz de hacerlo en la escuela u otras situaciones sociales.
  • Evita situaciones en las que puede ser necesario hablar, como fiestas de cumpleaños, reuniones familiares o actividades extracurriculares.
  • No puede hablar o responder adecuadamente a personas ajenas a su familia inmediata, incluidos abuelos y abuelas, cuidadores, profesores/as y compañeros/as de clase.
  • Se comunica a través de gestos, miradas o susurros.
  • No habla contigo en situaciones donde otras personas puedan escucharle o mirarle.
  • Mira hacia otro lado cuando se dirigen a él o ella o creen que le están mirando, o bien se comunican con voz baja, pocas palabras o con la mirada puesta en su padre o madre. 
  • Tiene dificultades para hacer amigos/as y participar en actividades sociales o disfrutar de ellas.
  • Evita hacer cosas donde pueda ser centro de atención, por ejemplo, decir que se han hecho daño o preguntar dónde están los lavabos.
  • Parece distraído o tener problemas para pensar con claridad, prestar atención o concentrarse.
  • Experimenta ansiedad, miedo o pánico en situaciones en las que se espera que hable. 

SIGNOS FÍSICOS

Si tu hijo o hija tiene mutismo selectivo puedes notar en él o ella ciertos signos físicos en situaciones donde se espera que hable:

  • Se bloquea, manteniéndose en un estado como “de congelamiento”  (freeze).
  • Parece inquieto, tenso.
  • Tiembla y/o se sonroja.
  • Muestra síntomas típicos
  • del estado ansioso: corazón acelerado, manos sudorosas o dolor de estómago, entre otros.

Si observas estos signos en tu hijo o hija, quizá puedas plantearte buscar la ayuda de un psicólogo o psicóloga infantil especialista que pueda evaluarle y proporcionar un diagnóstico preciso, así como desarrollar un plan de tratamiento adecuado.

En nuestro centro tenemos un departamento especializado en este y otros trastornos y dificultades de la infancia y adolescencia. Si necesitas orientación, ¡estaremos encantad@s de ayudarte!

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