¿SE PUEDE SUPERAR UNA INFIDELIADAD?

Susana Zazo Díaz | Psicóloga General Sanitaria

Aunque hay muchos tipos de infidelidades, distintas circunstancias en las que puede ocurrir y múltiples factores personales que influyen en su afrontamiento, lo cierto es que existen ciertas intervenciones que, de manera genérica, suelen ser necesarias llevar a cabo en terapia para ayudar a una pareja a superar una infidelidad.

Varios estudios han encontrado algunos factores que ayudan a las parejas a recuperarse de esta experiencia traumática e incluso a salir fortalecidas, como la motivación para seguir juntos, la valoración de los actos de acercamiento y arrepentimiento, el sentido o entendimiento (que no justificación) que pueda darse a la infidelidad, un mayor grado de apego seguro, una buena disposición al perdón, una buena comunicación y la decisión de acudir a terapia en un intento de descubrir la raíz del problema y reconstruir la relación, entre otros.

El proceso de superación resulta largo, arduo y complejo. Difícilmente suele ser un avance lineal, más bien con subidas y bajadas emocionales, como en cualquier proceso de duelo y reparación de trauma. Recuperar la confianza suele ser lo más difícil y la comunicación juega un papel clave.

Es importante procesar lo ocurrido, si no el malestar y el dolor continuará latente en la relación y es cuestión de tiempo que vuelva a estallar todo.

FASES DEL PROCESO DE RECUPERACIÓN

El trabajo de reparación de la herida ocasionada por una infidelidad suele centrarse en tres fases. Una primera fase de «montaña rusa emocional», una fase de reflexión para tratar de entender y encajar lo sucedido y una última fase de actuación, donde se iniciarían los pasos para reconstruir la relación y tratar de recuperar la confianza.

FASE PRIMERA

La primera fase es compleja, llena de emociones intensas y requiere tiempo. Es el momento de dejar espacio al dolor, la rabia y otros sentimientos intensos. Es importante que ambos miembros tengan su espacio para poder desahogarse y tratar de poner nombre a lo que sienten, permitiendo su experiencia. Esto suele hacerse de manera conjunta en sesión y por separado.

Es preciso dar espacio a la persona engañada para que pueda expresar lo que siente y pueda sentir que se reconoce y tiene en cuenta su dolor. La clave de que el proceso de perdón pueda llevarse a cabo está en la voluntad y el compromiso de la persona infiel de reparar el daño, mostrar honestidad y validar los sentimientos de la persona engañada.

Durante esta fase es importante que la persona infiel reconozca de manera explícita el daño que ha generado en su pareja y pida perdón (más de una vez) y demuestre que se hace cargo del dolor y las consecuencias de su traición.

Si bien la persona infiel tiene su propio proceso emocional y también está sufriendo, es aconsejable que en estos momentos se abra a escuchar y arropar los sentimientos de su pareja. De esta forma podrá demostrar que la entiende y se responsabiliza de lo ocurrido, sin justificarlo. En sus sesiones individuales podrá expresar también sus sentimientos con el/la psicoterapeuta.

La persona engañada tratará de entender por qué ha sucedido, buscar respuestas, pero la intensidad emocional con frecuencia dificulta que lo consiga. Los síntomas que aparecen se parecen mucho a los del trastorno de estrés postraumático (TEPT) y es importante que ambos miembros entiendan que es la respuesta normal a una situación anormal, un intento del cerebro de asimilar lo ocurrido y parte del proceso de recuperación. Pero también es importante con el tiempo ir cortando tiempo ir cortando la obsesión por entender, porque puede evitar abordar otras cosas importantes.

Por parte de la persona infiel, dar muestras de empatía y comprensión ayudan a superar estos momentos de crisis.

En algunas parejas se hace necesario un tiempo de separación para reflexionar sobre lo sucedido y tratar de aclararse.

FASE SEGUNDA

Con el tiempo y el acompañamiento al proceso de trauma y elaboración del duelo de la persona que creía conocer, la pareja irá progresivamente entrando en la segunda fase, donde se puede reflexionar y hablar sobre lo que ha ocurrido sin que se desaten síntomas tan agudos.  Es importantísimo volver a dejar claro que, aunque se trate de analizar qué llevó a esto, se hace en un intento de que no vuelva a suceder, nunca para excusarlo.

Normalmente, en este momento, la víctima de la infidelidad se encuentra con sentimientos ambivalentes: por un lado, quiere conocer qué ha ocurrido y por qué, necesita entender, dar sentido a lo ocurrido, hacer que cuadre y conocer cómo ha sido, pero por otro lado le cuesta escuchar y tratar de entender, pues a su vez supone enfrentarse a algunos problemas que ha estado evitando. Es en estos momentos cuando es importante poner tiempo limitado en casa para hablar de lo sucedido, para ir disminuyendo las obsesiones.

Por su lado, la persona infiel debe responder a lo que se le pregunte, aunque sea doloroso, pues mentir y seguir ocultando cosas generará más desconfianza. Debe ser cuidadoso/a con cómo contarlo, pero ser sincero/a. Analizar cómo estaba la relación, qué circunstancias pudieron precipitar lo acontecido, cómo fueron los encuentros, etc. Esta narrativa de lo sucedido también le permitirá a él/ella mismo/a su propia recuperación, al poner en palabras lo ocurrido y entender qué le/la llevó a involucrarse en una aventura. Él/ella también tiene sentimientos ambivalentes: por un lado, está la culpa y por otro lado el deseo de integridad e incluso, en ocasiones, el alivio.

Las explicaciones suelen generar en la víctima mucha rabia y recelo, sentimientos que es preciso acoger y normalizar, pero ese conocimiento le permitirá, con el tiempo, ver la situación desde otra perspectiva y le facilitará avanzar. Según algunos autores el conocer detalles sobre la aventura ayuda a evitar malentendidos, sobrellevar el trauma y recuperar la confianza.

Mediante acciones de reparación y acciones de no control se va recuperando la confianza y la seguridad para hacer el trabajo de recuperación en profundidad.

Es bueno que la persona engañada lleve a cabo actividades individuales y de autocuidado, abrir la mira más allá de la pareja y la infidelidad, para ir ganando seguridad y confianza.

El terapeuta asume la responsabilidad del proceso, pero no de las decisiones de la pareja.

Si la persona engañada decide iniciar un proceso para intentar perdonar y ambos miembros eligen continuar adelante se pasaría a la tercera fase, donde se iniciaría el trabajo de reconstrucción de la pareja, aunque las otras dos fases ya hayan ido construyendo los cimientos para que esto pueda ser llevado a cabo.

FASE TERCERA

La tercera fase requiere también un trabajo individual y conjunto, donde se analizarán los recursos y capacidades de la pareja para afrontar la infidelidad, así como aquellos que pueden facilitar la reconstrucción y el fortalecimiento de la pareja. Se profundizará en la reparación y el perdón de la herida de apego.

El cambio que se genere debe ser profundo, no se trata de pasar página lo más rápido posible, pues si no se procesa lo ocurrido adecuadamente el conflicto continuará latente y dispuesto a estallar en cualquier momento.

Las investigaciones demuestran que para poder llevar a cabo este cambio es necesario iniciar previamente un proceso de perdón.

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad