¿Qué es la ansiedad?

Ansiedad, Psicología adultos

¿QUÉ ES LA ANSIEDAD?

Susana Zazo Díaz | Psicóloga General Sanitaria

La ansiedad es una respuesta emocional normal de nuestro sistema de alarma que se produce ante un estímulo potencialmente peligroso, para alertarnos de él y prepararnos para la lucha o la huida.

En principio se trata de una reacción con una función adaptativa, sin la cual no estaríamos vivos, ya que genera comportamientos de defensa ante la presencia de señales de peligro. Los problemas surgen cuando la respuesta resulta excesiva o desproporcionada en la frecuencia, intensidad o duración o avisa de señales que, en realidad no resultan peligrosas para el organismo.

En la ansiedad interactúan componentes fisiológicos (cambios corporales fruto de la activación del sistema nervioso autónomo simpático, mediado por la excitación noradrenérgica, tales  como aumento de la tasa cardíaca, de la frecuencia respiratoria, sudoración excesiva, mareos, náuseas, calo y demás reacciones corporales que preparan al organismo para la huida o la lucha), cognitivos o psicológicos (cómo interpreta y vive la persona la ansiedad, pensamientos, preocupaciones y expectativas que aparecen) y conductuales (cómo reacciona ante ella).

Una de las características de la ansiedad es que es anticipatoria, es decir, tiene la capacidad de prever y advertirnos de posibles amenazas. Esta es una característica que nos diferencia del resto de las especies: podemos imaginar situaciones que no han sucedido. Nuestras áreas subcorticales no diferencian si el peligro es real o imaginado y se activa igualmente.

Los hábitos de respuesta, si se dan repetidamente, pueden quedar grabados inconscientemente en el cerebro. Es lo que ocurre en aquellas personas con ansiedad generalizada o estrés: el cerebro siente que no estás seguro aquí y ahora y activa los circuitos del miedo, aunque no haya ningún estímulo real.

Cuando la ansiedad es normal, nos alerta y protege; cuando es patológica, nos causa sufrimiento, y en algunos casos extremos nos recluye e invalida.

ESTRUCTURAS CEREBRALES RELACIONADAS CON EL MIEDO Y LA ANSIEDAD

Se ha visto que existen circuitos específicos que se activan en los momentos de miedo y ansiedad. Estos circuitos implicarían zonas del sistema límbico, del neocórtex y de áreas subcorticales que actuarían de forma integrada y coordinada.

A grandes rasgos, se han descrito dos circuitos independientes relacionados con la alerta:

  •    Un sistema rápido de repuesta, instantáneo. La información percibida por los sentidos llega al tálamo, que retransmite la señales sensoriales hacia la amígdala, la cual hace una evaluación ultra-rápida del peligro de la situación para determinar las respuestas físicas y motoras necesarias, información que proyecta a la sustancia gris periacueductal para activar el SNA y preparar al organismo para una respuesta de búsqueda de ayuda, lucha, huida o congelación. En la activación de este sistema no intervendría el neocórtex. Es un sistema de alerta instantáneo, sin reflexión mediante. Sería el sistema que se activaría, por ejemplo, cuando vemos que viene un autobús que no hemos visto y saltamos rápidamente hacia atrás.

La amígdala evalúa y registra los recuerdos emocionales o implícitos. Su función es registrar todo aquello que ha resultado peligroso en el pasado. El problema viene cuando se activa ante situaciones que fueron peligrosas en un pasado, pero que ya no lo son, como ocurre con las fobias o la vergüenza patológica.

  •     Un sistema lento: cuando la alerta no es excesiva la información llega al hipocampo, que la compara con situaciones anteriores similares. De ahí pasa a las áreas corticales para que la evalúen. Esta información se dirige al tálamo y de ahí a la amígdala, que activa la respuesta corporal en función de la información recibida. Esta vía lenta suele aparecer en las fobias sociales y en los ataques de pánico: al evaluar una situación como peligrosa nuestra amígdala se activa más, lo que provoca más sensaciones de ansiedad.

En la producción del miedo y la ansiedad también se ven implicados distintos sistemas neuroquímicos. Algunos neurotransmisores (sustancias liberadas por las neuronas para trasladar información a otra neurona) que intervienen son la acetil-colina, el glutamato, la dopamina, la noradrenalina, la serotonina y el ácido gama-abino- butírico (GABA), este último con función inhibitoria del sistema nervioso central. De hecho, los fármacos que se emplean para el tratamiento de la ansiedad (antidepresivos, benzodiacepinas) implican la activación o inhibición de estos sistemas.

En los trastornos de ansiedad se producirían alteraciones del funcionamiento de una o varias partes de estos sistemas .

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